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La máquina del Padre Ernetti : el cronovisor

La máquina del Padre Ernetti  .... el cronovisor
La máquina del Padre Ernetti.

 Esta es la fabulosa e increíble historia de este clérigo que era el Padre Marcello Pellegrino Ernetti ,no digo que sea sea cierta , ni digo que sea mentira,  solo quiero hablarles de este señor ,quien vivió en un monasterio de Venecia ,donde supuestamente se ideó un curioso artilugio, el cronovisor , o como se le conoce , La máquina del Padre Ernetti.

 ...... a pesar de que sé que los artículos largos aburren a la mayoría, pienso que el tema de la cronovisón lo requiere, MUY INTERESANTE.
El principio sobre el que se asentaba aquella máquina es muy sencillo y cualquiera podría reproducirlo con intenciones perversas.
Sin embargo le diré que demostramos que las ondas visibles y sonoras del pasado no se destruyen. Y no lo hacen porque son energía.
La grandeza de aquel invento fue que podía recuperar esa energía y recomponer escenas perdidas hace siglos.
Pellegrino Ernetti1

La máquina del Padre Ernetti

Sin duda, la máquina de cronovisión más famosa es la del benedictino italiano, ya fallecido, Pellegrino Ernetti.

Para quien no esté advertido voy a definir de qué se trata. Un cronovisor sería una máquina para “ver” el tiempo o, mejor dicho, un mecanismo por medio del cual acceder al pasado en forma de imagen y sonido.

Hasta el momento, no conozco ninguna referencia a cronovisores “capaces” de sintonizar el futuro, exceptuando el de DeLaWarr, que comentaré más adelante2.

Así, por medio de técnicas poco esclarecidas, por no decir diréctamente irreales, al igual que un vídeo doméstico sintoniza un canal de televisión y graba en cinta magnética o disco óptico nuestro programa favorito, los cronovisores “sintonizarían” con el tiempo pasado a voluntad del experimentador y guardarían los resultados en los mismos soportes que los vídeos o las grabadoras de audio.

 ¡Una máquina del tiempo excepcional!

 La manera perfecta de conocer nuestro pasado y desvelar los enigmas de la historia. ¿Realmente puede existir algo así como la cronovisón?

He de advertir que, a pesar de lo que se diga, jamás se ha probado su existencia real y que, de lleno, entran estas máquinas dentro del campo de la mitología tecnológica tan propia del pasado siglo XX, además de ser un tema muy relacionado con variados relatos de ciencia ficción, como el “cronoscopio” mencionado por Isaac Asimov3.

Imaginativas historias que pudieron servir de semilla desde los años cuarenta para crear la leyenda del cronovisor.

Sobre la aventura del Padre Marcello Pellegrino Ernetti existen muchas informaciones dispersas pero, básicamente, todas coinciden en los detalles más importantes. 

El caso del cronovisor fue dado a conocer por el padre Ernetti en 1972, al conceder una entrevista a la publicación italiana La Domenica del Corriere4, donde afirmó haber participado en el proceso de gestación y uso de una máquina capaz de grabar imágenes y sonidos del pasado.

Aquella noticia hizo que muchos se sobresaltaran de entusiasmo, ¿se habría descubierto la máquina del tiempo? La importancia del medio en el que se publicó, hizo que se extendiera el rumor por medio mundo. Sin embargo, anteriormente, Ernetti ya había desvelado algunos detalles en otros medios impresos.

En julio de 1965 L´Heure d´Étre, una revista religiosa de Francia, aludió a este cronovisor y, en enero de 1966, la publicación italiana Civiltà delle Macchine, hizo lo mismo en un artículo titulado L´oscillografo elettronico.

La poca importancia de esos dos medios hizo que la noticia no fuera tomada en cuenta hasta que salió a la luz la entrevista de 1972, a partir de entonces los rumores sobre el cronovisor del Padre Marcello Pellegrino Ernetti no han cesado de aumentar.

El benedictino afirmó que su máquina funcionaba a la perfección, no entró en detalles técnicos pero sí ahondó en alguno de los éxitos conseguidos.  

A través de este cronovisor pudo reconstruir, según él, porciones de algunas obras musicales perdidas desde hacía siglos, como el Thyestes, de Quinto Ennio, representado en Roma en el 169 a.C.

Otras de sus afirmaciones resultan ser incluso más fantasiosas, puesto que dijo haber contemplado la destrucción de Sodoma y Gomorra, localizado el texto correcto de las Tablas de la Ley o haber presenciado la crucifixión de Jesucristo, siendo capaz de determinar cuáles fueron sus últimas palabras.

Para conocer cuándo surgió el proyecto hay que remontarse a 1952. Durante una sesión de grabación de música gregoriana, en el laboratorio del padre Agostino Gemelli, “sucedió” algo no previsto.

 Padre Ernetti  .... el cronovisorEl 15 de septiembre de ese año, vigilando los aparatos electrónicos para llevar a buen término el registro del sonido en cinta magnética, Gemelli y Ernetti se sobresaltaron al descubrir que se había incluido en la cinta una voz que nadie escuchó durante el proceso de grabación.

La voz fue reconocida de inmediato por Gemelli como la de su padre ya fallecido5, impresionando a los dos sacerdotes.

La súbita aparición de aquella psicofonía sirvió de acicate para que se dedicaran a investigar el extraño asunto, contactando con todos los expertos europeos en sonido que pudieron encontrar y llegando a una novedosa teoría:  

Las voces e imágenes del pasado quedarían grabadas en una suerte de éter desconocido, siendo posible su recuperación a voluntad por medio de las técnicas adecuadas. Acababa de nacer la idea del cronovisor.

Se dice que, desde sus comienzos, este proyecto estuvo controlado por Pío XII, quien lo clasificó como secreto.

Lo que distingue el caso Padre Marcello Pellegrino Ernetti de todas las demás “tecnoleyendas” es el propio personaje central, pues el padre benedictino rehuía del tema, aunque nunca negó sus afirmaciones sobre el cronovisor.

Parecía un asunto clavado a modo de espina en su alma. Los últimos años de su vida los dedicó a la atención de supuestas víctimas de posesión diabólica , siendo la mayoría de éstas, en su opinión, personas que padecían diferentes trastornos mentales.

Pellegrino Ernetti abandonó este mundo en abril de 1994, llevándose todos los “secretos” del cronovisor consigo, si es que en realidad hubo secreto alguno, algo más que dudoso.

Desde entonces, muchos son los fragmentos informativos que ha generado este asunto, a la vez de varios libros que arrojan más dudas que certezas acerca de la hipotética máquina. Uniendo todos los fragmentos, puede hacerse uno la idea de cómo era, supuestamente, necrovisor el cronovisor.

Hay quien piensa, en el colmo de la especulación imaginativa que, aunque el proyecto fue “cancelado” por el Vaticano dada su peligrosidad al atentar contra el libre albedrío, como se ha afirmado muchas veces, la máquina jamás fue destruida y continuaría guardada en un lugar seguro esperando días mejores6.

Ernetti, además de sacerdote, era profesor e investigador en un campo poco estudiado de la música, la prepolifonía, estando adscrito al Conservatorio Benedetto Marcello de Venecia y había llegado a ser docente en la Academia Santa Cecilia de Roma.

Galería de rumores
Sobre el cronovisor de Ernetti se ha dicho de todo, y nada de ello verificable. Para empezar con la galería de rumores, cualquiera que investigue un poco este asunto se topará tarde o temprano con una impactante imagen de Cristo poco antes de morir que, según se dijo hace años, correspondería a una instantánea de ese momento histórico, grabada con el cronovisor.

El propio Ernetti salió al paso de tales afirmaciones para negarlo rotundamente, porque aquella imagen no era más que una fotografía de un crucifijo conservado en el Santuario del Amor Misericordioso, de Collevalenza, en la italiana provincia de Perugia.

Más rumores: se cuenta que en la investigación inicial para crear el cronovisor, intervinieron doce físicos de primera fila.

El año 1956 sería la fecha hipotética en la que se pusieron en marcha las investigaciones de forma seria, siendo al año siguiente cuando se unió al grupo el portugués

Profesor Matos7, quien ya se había interesado por el tema de la cronovisión mucho antes.
La siguiente parada en la ruta de los rumores hace referencia a la técnica utilizada en la máquina.

La teoría de Ernetti se basaría en el concepto aristotélico de la desintegración del sonido, aunque en este punto hay opiniones para todos los gustos, desde las que implican un gran conocimiento por parte de aquellos científicos de la filosofía pitagórica a los que invocan a la cábala.

Según la idea de Aristóteles, o de Pitágoras según la versión que elijamos, la luz y el sonido no desaparecen del todo después de su aparente extinción, sino que se transforman de una forma desconocida y se mantienen en el lugar donde se originaron, siendo posible su recuperación de manera indefinida en el tiempo....osea cronovisón sería como un CD donde se guardan datos de audio y video.

El Padre Marcello Pellegrino Ernetti comentó, en una de sus pocas conversaciones públicas sobre el tema, que las ondas sonoras se subdividen en armónicos que se graban en los materiales inertes, o en algo tan ficticio como el éter, pudiendo ser recuperadas si se dispone de los mecanismos adecuados.

El escritor Robert Charroux se refiere a la aventura de Ernetti con estas palabras:8
…el padre benedictino Pellegrino Ernetti ha logrado un milagro científico. Él no es un brujo ni un visionario medieval, es considerado un científico genuino. (…) Llevó a cabo su investigación en colaboración con doce científicos de los que no se conoce la identidad.
Desde 1956 este equipo viene investigando en la posibilidad de resucitar el pasado para que sea visto a través de un aparato similar a una televisión.
En 1957, Ernetti contactó con el Profesor Matos quien, dada su experiencia en el tema, marcó la pauta a seguir por todo el grupo. Matos estaba interesado en reproducir el pasado por medio de algún proceso análogo a la televisión y basó sus teorías en las escrituras de Aristóteles sobre la desintegración del sonido y algunas antiguas ideas de los pitagóricos.
Un texto de lo más insulso porque, como no podía ser de otro modo, no ofrece datos ni notas que puedan comprobarse.

En este fragmento se resumen la mayoría de los tópicos sobre el tema de la técnica de cronovisión, desde la aparición del misterioso Matos hasta el recurso a olvidadas filosóficas de la antigua Grecia. Ernetti, por su parte, no parecía confiar demasiado en las ideas aristotélicas o pitagóricas.

Según sus propias declaraciones, la base de su tecnología se centraba en la ciencia básica, más concretamente la física de vanguardia.

Pero su idea de la transmisión de las ondas iba mucho más allá de lo que la ciencia muestra pues, en su teoría básica, el Padre Marcello necesitaba de un ente aborrecido por la física desde principios del siglo XX, el éter.

Para que las imágenes y sonidos se mantengan en estado latente en el ambiente, necesitan estar grabados en algo, por efímero que sea, no es posible que esto suceda en el vacío. Durante siglos la ciencia sufrió de horror vacui, la negación de la existencia del vacío.

Para que la luz viajara por el espacio era lógico pensar que necesitara un medio material, un vehículo por el cual transmitirse y que llenara el espacio.

El medio que servía de soporte para la luz era el éter, que todo lo impregnaba. Experimentos de comienzos del siglo XX demostraron que el vacío lo inunda todo, que la luz es una onda electromagnética que no necesita del éter y que, por tanto, éste no existe.  

El éter fue desterrado de la física y los pocos que se atrevieron a mantenerlo en sus ideas fueron declarados heterodoxos.

Uno de los que volvió a invocar la presencia del fantasmal éter fue Ernetti. La idea de recuperar el éter rondó la cabeza del benedictino desde el “descubrimiento” de las ya mencionadas grabaciones efectuadas por el padre Gemelli, en el laboratorio de física de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán. Las misteriosas voces grabadas en aquella sesión fueron enviadas para su estudio a Ernst Senkowski9.

A partir de ahí, Pellegrino Ernetti investigó el tema de forma similar a como harían después los estudiosos de las psicofonías y de las psicoimágenes, pero pensando más en que se trataba de inclusiones residuales procedentes del pasado que de “voces de los muertos”.

Investigando en este campo de la desintegración del sonido, el voluntarioso benedictino llegó a una conclusión, según la cual, las ondas, sean del tipo que sean, se pueden descomponer en armónicos (sic.) cada vez más pequeños hasta alcanzar el nivel atómico e incluso el subatómico.

Con la ayuda del cronovisor, que según muchos de estos rumores constaría de un oscilógrafo catódico y un circuito adecuado para encauzar los electrones siguiendo frecuencias muy precisas, sería posible invertir el proceso de desintegración de las ondas y recomponer, aproximándose a su estado original, un sonido e imagen del pasado.

Cada una de estas hipotéticas transformaciones estaría marcada por una huella característica, en relación con el tiempo que haya transcurrido desde que se “grabó” en el éter, siendo esta huella necesaria para poder “sintonizar” con precisión el tiempo pasado que se desea explorar.  

Suena extraño y completamente pseudocientífico, sin embargo el padre Ernetti siempre repitió con vehemencia una idea cuando se le cuestionaba por la veracidad de esta “teoría”:
…esto no tiene nada que ver con la parapsicología o la metafísica, ¡es ciencia pura! …cada ser humano, desde el momento de su nacimiento hasta el de su muerte crea una grabación en el ambiente formada por un doble surco de luz y sonido.
Esto constituye su marca individual de identidad. Este mismo principio se aplica a la música y al movimiento. Por medio de las antenas que utilizamos en nuestro laboratorio, podemos sintonizar con esos surcos y recuperar la luz y el sonido del pasado.
Muy interesante… ¡si fuera mínimamente cierto!

 Estas palabras del protagonista en la trama del cronovisor no dejan lugar a dudas sobre la “base” teórica, pero en ningún caso aportan material necesario para reconstruir o, por lo menos, hacerse una idea mínima de cómo sería el montaje de la supuesta máquina.

Los últimos rumores a este respecto hablaban de un sistema semiorgánico, en el que las ondas cerebrales de un voluntario servirían de catalizador para recuperar los “surcos” del pasado.

El Padre Marcello Pellegrino Ernetti  nunca habló de eso, lo que sí repitió hasta la saciedad fue un aviso, una seria advertencia sobre una tecnología, sencilla de replicar según su punto de vista, pero muy peligrosa, que sólo debiera ser revelada al conjunto de la humanidad cuando ésta hubiera aprendido a actuar únicamente para el bien.

Otro de los esquivos puntos en los que los rumores convergen es la utilización de cristales de cuarzo cuidadosamente tallados como núcleo de la máquina.

Los cristales de este tipo muestran capacidades asombrosas en la transmisión de señales eléctricas o el almacenamiento de información. Todos llevamos uno cerca sin saberlo, en los relojes.

Hoy día casi ningún reloj de pulsera funciona con la energía almacenada en muelles, eso que conocemos como “cuerda”.

Los relojes actuales, incluso los de “agujas”, son digitales, no en el sentido de mostrar la información en una pantalla, sino por medir el tiempo a través de un circuito electrónico alimentado por una pila.

El alma de los relojes no está en la batería, sino en un pequeñísimo corazón de cristal de cuarzo que, al paso de la corriente eléctrica del circuito, “palpita” emitiendo rítmicas oleadas que controlan el paso del tiempo.

Al cuarzo se le han atribuido muchas otras capacidades casi mágicas, pero irreales, por eso no es de extrañar que el cronovisor pudiera “contener” uno como “motor”, la imaginación es libre.

La teoría de Ernetti guarda cierto parecido con las tradiciones ocultistas que hablaban del plano de Akhasia, una hipotética región inmaterial situada en una dimensión paralela, donde estaría grabada la “memoria del universo”.

Continuando con la galería de rumores, llegan ahora varios espías de la CIA para liarlo todo definitivamente.

Naturalmente, si el invento de Ernetti era tan poderoso, las agencias de inteligencia de medio mundo se lo disputarían.

Hay quien sugiere que el cronovisor era capaz incluso de sintonizar con el pensamiento de las personas, algo muy “útil” para los servicios de espionaje.

El proyecto militar norteamericano de testigos lejanos, enmarcado dentro del infausto programa MK Ultra, podía guardar cierta relación de “parecido” con el cronovisor, sobre todo por su objetivo y por lo pseudocientífico de todo ello.

En plena Guerra Fría, tanto estadounidenses como soviéticos intentaron desarrollar sistemas que, utilizando voluntarios, fueran capaces de proyectarse “astralmente” y penetrar en territorio enemigo para espiar.

Todo esto, demencial, anticientífico y cuestionable ante toda lógica, se llevó bastantes millones de dólares de presupuesto.

Se conocen hoy muchos detalles de primera mano gracias a los documentos oficiales del gobierno estadounidense, desclasificados gracias al Acta de Libertad de Información.

¿Qué relación podía guardar Ernetti en todo esto?

En realidad, nada, aunque la CIA gastó bastante dinero intentando conseguir algo con lo que espiar a distancia por medio de “telepatía”.

Los pioneros de la cronovisión

El deseo de fotografiar el pasado ha acompañado al hombre desde antes de inventarse la propia fotografía. Marconi, uno de los inventores de la radio y Edison, el polifacético inventor, intentaron comunicarse con el más allá por medio de máquinas de grabación, no lo consiguieron, pero esa idea revivió décadas más tarde.

Desde tiempo inmemorial se cuentan historias sobre lugares donde, por medio del agua o de espejos, era “posible” contemplar el futuro.

Pausanias narró la historia de un arroyo sagrado10, frente al santuario de Démeter en Patras, que se utilizaba para realizar adivinación infalible utilizando un espejo (sic).

Esta antigua referencia a la magia de los espejos como máquinas del tiempo tuvo luego una larga tradición.

En épocas anteriores al desarrollo de la tecnología electrónica, la idea de ver “a distancia” se dejó en manos de los instrumentos más parecidos a los modernos medios de comunicación, los cristales.

Nació así la cristalomancia, definida como el medio para atraer a la consciencia del observador, generalmente un “vidente”, por medio de un espéculo y a través de uno o más de sus sentidos, el contenido del subconsciente11.

El espéculo, ya fuera un espejo, bola de cristal o similar, podía tener gran número de formas y tamaños. El uso de cristales para la adivinación se encuentra documentado en multitud de estudios antropológicos.

Los adivinos solían ser elegidos entre los niños, porque eran los más propensos a “ver” imágenes extrañas en los cristales o espejos, sobre los que se colocaban manchas de tinta, como en la India, o gotas de sangre, como entre los maoríes de Nueva Zelanda.

Cuando no había cristales a mano, las culturas ancestrales utilizaban la luz reflejada en el fondo de cuencos con agua o simples charcos.

Sigue leyendo la segunda parte de este artículo...
El cronovisor ....La máquina del Padre Ernetti (Segunda parte)

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