La resurrección de Stradivarius

La resurrección de Stradivarius
Algunos creen que las civilizaciones antiguas poseían sabiduría y misteriosos secretos que se han perdido para siempre con el avance de la Historia.

Los que creen esto suponen, claro, que esos secretos son importantísimos y su redescubrimiento nos concedería la llave de los misterios de la Vida y del Universo, que alguna vez poseímos.

Es una variante del mito de la expulsión del Paraíso, pero esta vez lloramos no la pérdida de la felicidad, sino la pérdida de conocimiento y sabiduría que nos conduciría a ella.

¿Puede ser eso cierto? ¿Existen antiguos secretos superiores incluso a los revelados por la ciencia moderna?

Y bien, es cierto que los antiguos, al menos algunos de ellos, desarrollaron tecnologías que se perdieron durante un gran periodo de la Historia, para reinventarse más tarde.

Sin ir más lejos, la revista Nature de esta semana publica las conclusiones de sofisticadas investigaciones realizadas sobre el Mecanismo de Antiquitera, un artilugio encontrado en el año 1900 por pescadores de esponjas, quienes lo hallaron entre los restos de un barco naufragado cerca de Antiquitera, una pequeña isla griega situada al noroeste de la isla de Creta.

Este artilugio es el primer mecanismo conocido que funciona mediante engranajes y ruedas dentadas, fabricadas en bronce, similares a las ruedecillas que pueblan los interiores de los relojes de péndulo.

Las conclusiones de los estudios indican que el mecanismo contenía al menos 30 ruedas dentadas, a pesar de estar fabricado unos 100 años antes de Cristo.

Pero su objeto no era la medición del tiempo, sino la reproducción de los movimientos del Sol y la Luna, y quizá algunos planetas, con precisión suficiente como para predecir los eclipses.

Nadie sabe quién fue el inventor de esta sofisticada maquinaria, que podríamos considerar incluso como el primer ordenador conocido, ya que de alguna manera computaba las posiciones relativas de los astros.

Sin embargo, el famoso orador, político y filósofo Cicerón dejó escrito que su maestro Posidonio, a su vez un discípulo de Hiparco, quien fue quizá el mejor astrónomo de la Antigüedad, había construido un artefacto capaz de calcular las posiciones del Sol, la Luna y los cinco planetas.

Posidonio pudo ser, por tanto, el inventor de este mecanismo. No obstante, su complejidad sugiere que es el resultado de años de mejora, quizá incluso por parte de sabios de varias generaciones, es decir, no es el Mecanismo de Antiquitera “Intel 386”, sino quizá el Mecanismo de Antiquitera “Pentium III”, o superior.
 
Por consiguiente, parece más probable que Posidonio introdujera algunas mejoras, pero no fuera el inventor original.

En el caso del Mecanismo de Antiquitera, hoy no nos perderíamos nada si acaso no supiéramos cómo fabricar uno exactamente igual.

Disponemos de modernos computadores capaces de simular no solo los movimientos del Sol, la Luna y los planetas, sino prácticamente del resto de la Galaxia, además de predecir eclipses miles de años en el futuro o de averiguar cuándo sucedieron en el pasado.

Pero existe conocimiento antiguo, e incluso no tan antiguo, cuya pérdida sí supone hoy un cierto problema para nosotros.

Un ejemplo lo tenemos en los famosos violines fabricados al inicio del siglo XVIII por Antonio Stradivarius, y también en los fabricados por el menos conocido en círculos no musicales, José Guarneri del Gesu, contemporáneo de Stradivarius.

Los secretos de fabricación de esos instrumentos acabaron en la tumba con sus descubridores y sus extraordinarias cualidades musicales no han podido ser reproducidas hoy, ni siquiera aplicando las tecnologías más modernas.

Desde la muerte de esos instrumentistas, se ha intentado, sin éxito, fabricar instrumentos musicales que posean las mismas cualidades sonoras que los fabricados por ellos. Para lograrlo, se ha intentado de todo:

Se ha pensado que el secreto radicaba en el tipo de madera y en el clima en el que crecían los árboles de los que se extraía; se ha supuesto que el secreto radicaba en las sustancias adhesivas empleadas para pegar las distintas partes del instrumento; se ha considerado que no era sino el barniz que se daba a la madera el que confería esa maravillosa tonalidad, tanto visual, como musical.

Evidentemente, estas hipótesis son muy difíciles de demostrar, ya que desconocemos cómo fabricar un Stradivarius para poder compararlo con otro instrumento fabricado con materiales distintos.

Además, si supiéramos fabricar un Stradivarius, ya no haría falta demostrar nada.

De todas formas, lo que estaba claro para los científicos era que las cualidades sonoras de un instrumento Stradivarius deben residir en las propiedades de los materiales usados y combinados para su fabricación, y no en alguna extraordinaria propiedad mística conferida a sus obras por el espíritu del creador de esos instrumentos.

Por esta razón, un grupo de investigadores decidió estudiar con métodos de análisis sofisticados la composición química de las maderas de los violines Stradivarius y Guarneri y compararla con la de otros violines más modernos (y menos buenos).

Los resultados también se publican esta semana en la revista Nature, y sugieren que el secreto de la fabricación de esos instrumentos no es ninguno de los arriba supuestos, sino que reside en el tratamiento administrado a la madera para evitar su putrefacción y el ataque de gusanos y de la carcoma.

En tiempos de Stradivarius, para favorecer su conservación, solía tratarse la madera hirviéndola en una solución de diversas sustancias minerales.

Los análisis efectuados indican que la composición química de la madera de los instrumentos Stradivarius refleja un tratamiento de este tipo.

El problema es que no sabemos a ciencia cierta qué tipo de sales minerales y otras sustancias formaban parte de la solución para hervir la madera.

No obstante, los investigadores no se han desanimado por eso.

La composición mineral de la madera y los productos resultantes de los cambios sufridos por la celulosa al hervirla, sugería el empleo de una determinada mezcla de sustancias (que los investigadores mantienen en secreto, por el momento).

Fabricando una solución con esas supuestas sustancias e hirviendo la madera con ella, se han logrado fabricar unos violines que, aunque no suenan exactamente como los Stradivarius, se les aproximan.

Así que, ¿quién sabe?, quizá probando diferentes composiciones y tratando con ellas la madera de diversas maneras, por ejemplo, diferentes tiempos de tratamiento, suene un día la flauta por casualidad y se consiga también que suene un violín moderno como suena un Stradivarius.

Sin duda sería una noticia a la que no haría oídos sordos. Supongo que usted tampoco.
Las distorsiones cognitivas, cuando la mente nos sabotea | VCN

 ... Así mismo la lectura de pensamiento (adivinar lo que piensan los demás de nosotros o que actitudes o intenciones tienen) entra en esta ...


¿Cómo se comunican los perros entre ellos? | VCN

... su cola mayoritariamente a la izquierda el aumento de la frecuencia del pulso de los animales y su actitud mostraban signos de ansiedad.


La mirada , ¿Que nos dice o delata ? | VCN

 ... excepto en el caso de personas que son tímidas ya que para ellos es una actitud insegura y van acompañadas de otros síntomas conocidos ...

Publicado por Jorge Laborda en Quilo de Ciencia
Creative Commons. Gracias por visitarnos y compartir en su red social favorita.