Experiencias cercanas a la muerte explicadas

Experiencias cercanas a la muerte explicadasEl sentimiento de calma y la visión de luz de las personas que experimentan un estado cercano a la muerte podría deberse al sistema de ensoñación de la mente que se introduce en el estado de vigilia.

Algunas personas en situaciones de peligro o trauma extremo, y que se encuentran en situaciones cercanas a la muerte, cuentan una vez que se recuperan la experiencia de haberse encontrado fuera del cuerpo, de haber visto una intensa luz y de sentir una gran paz interior.

Estas experiencias al parecer son más comunes de lo que la gente cree, según Kevin Nelson de University of Kentucky en Lexington y autor principal del artículo publicado sobre este tema en Neurology .

Algunos estudios han mostrado que la estimulación eléctrica del cerebro puede disparar sensaciones parecidas a las relatadas por personas que sufrieron situaciones cercanas a la muerte. Incluso algunas drogas pueden producir las mismas sensaciones.

Una de ellas es la ketamina, un tranquilizante para caballos que algunos utilizan ilegalmente como droga recreativa.

La revista científica Nature publica esta semana un comentario sobre el trabajo de un grupo de investigadores suecos que intentan reproducir los estudios de Michael Persinger, investigador estadounidense afincado en Canadá, en los que éste mostraba que la estimulación magnética del cerebro provoca experiencias espirituales; entre otras, la experiencia de sentir la presencia cercana de Dios, o de un ser divino.

Creo que la ciencia y la religión no se han llevado nunca bien, a pesar de los numerosos intentos, tanto por parte de autoridades religiosas como por parte de influyentes científicos creyentes, para reconciliar estos dos aspectos de la realidad, como algunos los definen.

La batalla final entre ciencia y religión, sin embargo, puede estar cerca, al menos desde el punto de vista puramente racional.

Si la ciencia es capaz de explicar el fenómeno religioso desde un punto de vista natural, si es capaz de averiguar las razones y el origen de su existencia y las bases neurológicas de su funcionamiento, si es capaz de explicar la religión en el más acá, y no apelando al más allá, la ciencia, en la opinión de muchos, habrá vencido.

En esta batalla lleva implicado desde hace años Michael Persinger. Por supuesto, este tipo de estudios no es del gusto de la mayoría, así que el Dr. Persinger ha tenido que financiarse él mismo sus investigaciones, lo que demuestra que el ateísmo no inmuniza contra el altruismo, ni contra la persecución de sueños o ilusiones, aunque sean sueños del más acá.

Este investigador abrazó la hipótesis de que todas las sensaciones, emociones, experiencias sobrenaturales, comunicaciones con ovnis y extraterrestres, y apariciones de los santos o de la virgen, (incluso las que suceden cada día en los campos de fútbol) tienen una base neurológica y son causadas por anomalías en el funcionamiento de nuestros cerebros, nada más.

Nelson empezó a investigar el fenómeno después de leer las experiencias cercanas a la muerte por personas que relataban que los brazos y las piernas se les quedaban paralizados. Ya sabía que una parálisis similar ocurre a algunas personas justo antes o después de dormir, y esto le permitió ver una conexión entre ambos casos.

Gracias una fundación Nelson encontró a 55 personas que decían haber tenido este tipo de experiencias después de accidentes traumáticos de automóvil o de haber sufrido operaciones de corazón. Además entrevistó a un número igual de personas que no habían tenido ese tipo de experiencias.

De aquellos que habían tenido esas experiencias el 60% de ellos además reconocieron haber tenido por lo menos un incidente de caer dormidos y de estar despiertos a la vez, mientras que en el segundo grupo este último tipo de trastorno del sueño sólo representaba un 24% de los casos.

Estos episodios de trastornos de sueño pueden incluir parálisis, e incluso provocar alucinaciones auditivas y visuales. Ocurren cuando algunos aspectos del sueño paradójico de la fase REM (siglas en inglés de movimiento rápido de los ojos) del sueño se introducen en el estado de vigilia.

En la fase REM, que es durante la cual soñamos, los músculos pierden el tono y se induce una parálisis para evitar representar los sueños. La actividad visual durante este estado podría explicar el sentimiento de estar rodeado por luz.

La fase REM se origina en la parte más baja del cerebro que está unida a la médula espinal, que además controla los aspectos más básicos de la vida. Esta es la parte más primitiva del cerebro humano.

Nelson espera realizar más investigaciones sobre las experiencias próximas a la muerte mediante el estudio de individuos que experimentan estar fuera de su cuerpo independientemente de haber sufrido trauma alguno.

Este investigador no descarta la posibilidad de que otros factores psicológicos o incluso espirituales puedan jugar un papel en este asunto.

En todo caso, y según este estudio, podría ser que este tipo de experiencias simplemente fueran producidas por los mismos mecanismos que nos hacen soñar todas las noches y que, alterados por un intenso trauma, entrarían en el sistema consciente de vigilia en individuos propensos a ello.

No serían más que reacciones físico-químicas de las neuronas de nuestro cerebro moribundo, un último destello de luz antes del cese de toda actividad neuronal que llamamos muerte.

Para intentar probar esta hipótesis, el Dr. Persinger se inspiró quizás en los estudios del investigador español José Delgado, quien, mientras trabajaba en la Universidad de Yale, USA, en los años 60, fue capaz de modificar la conducta de los animales mediante la estimulación de electrodos implantados en sus cerebros, e incluso llegó a detener así la carga de un toro en plena carrera.

Implantar electrodos en seres humanos para estudiar sus efectos no es algo éticamente aceptable, se crea o no en Dios. Por esta razón, el Dr. Persinger dedicó su atención a estudiar el efecto en el cerebro de campos magnéticos.

Los campos magnéticos son fáciles de producir y pueden aplicarse a determinadas regiones del cerebro simplemente colocando un casco al sujeto voluntario, sin necesidad de perforarle previamente el cráneo.

Armado de su casco y de un generador de pulsos magnéticos, el Dr. Persinger ha sometido a más de novecientas personas a distintas combinaciones de pulsos magnéticos en distintas partes del cerebro.

Así, ha encontrado que algunos pulsos magnéticos son capaces de provocar una sensación de gran bienestar, otros de provocar una sensación de abandono del cuerpo y de “flotar en el vacío”, y otros de provocar la sensación de una presencia divina, de alguien venido del más allá que los creyentes pueden definir como Dios y nos lo creyentes como un fantasma, o un extraterreste, alguien definitivamente no enteramente humano.

Esto sucede, de forma repetible y en mayor o menor grado según cada cual, según la susceptibilidad de cada uno a este tratamiento. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que entre nosotros existen numerosas diferencias de susceptibilidad, incluidas la alergia, diferentes enfermedades, la telebasura, y también determinadas ideas, así que, ¿por qué no los campos magnéticos?

Estos resultados llevaron al Dr. Persinger a analizar si se producían fluctuaciones en el campo magnético terrestre que pudieran explicar algunos fenómenos de apariciones de vírgenes, santos u ovnis. De acuerdo con sus investigaciones, publicadas en revistas científicas, así es.

Aparentemente, en zonas donde los terremotos son frecuentes, se producen intensas fluctuaciones magnéticas que podrían inducir sensaciones “místicas” a las personas más susceptibles.

El Dr. Persinger llega incluso a analizar si esas zonas son más propensas a las apariciones de vírgenes, ovnis u otros fenómenos religiosos o paranormales y llega a la conclusión de que así es.

Recientemente, como decía al principio, un grupo de investigadores sueco ha intentado reproducir los resultados del Dr. Persinger, aparentemente sin conseguirlo completamente.

En este caso, se realizó la experiencia con dos grupos, uno al que se sometía a campos magnéticos y otro al que no, y se comparó la frecuencia con que esas personas informaban de experiencias o sensaciones extrañas.

Al parecer, no se han encontrado diferencias claras entre los dos grupos, y la frecuencia de experiencias “místicas” no era muy diferente según se aplicara o no un campo magnético. Aparentemente, en este caso, sólo aplicar un casco desbordante de cables, sin enchufarlo, era suficiente para suscitar alguna extraña sensación, lo cual no es de extrañar mucho tampoco.

De hecho, dos de cada tres personas a las que no se les aplicó campos magnéticos informaron de experiencias “místicas”, lo cual es un porcentaje demasiado elevado como para reflejar la realidad.

El Dr. Persinger, conocedor de estos resultados, indica que no se han llevado a cabo de forma adecuada, sobre todo porque no se han aplicado campos magnéticos por un tiempo suficientemente largo como para inducir experiencias adecuadas y reproducibles y quizá porque se ha sugestionado en exceso a los sujetos para “incentivar” las experiencias extrañas.

Psicólogos y otros neurocientíficos que se han sometido voluntariamente a estas experiencias en el laboratorio del Dr. Persinger indican que la sensación es demasiado real como para que pueda ser debida simplemente a un efecto de sugestión causado por el entorno del laboratorio, y no debido al propio efecto del campo magnético.

Sea como sea, el debate está servido en más de un sentido.

Yo, por mi parte, pienso que las ideas y las creencias, no deben ser respetadas, sino desafiadas; siempre, sin embargo, manteniendo un escrupuloso respeto a las personas que creen en ellas. No conviene confundir el respeto a las personas por el respeto a sus ideas.

Quizá los estudios del Dr. Persinger o del grupo de investigadores sueco no sean determinantes ni finales, pero son un comienzo, algo que nos habla de que existe un mundo interior, aparentemente espiritual, que puede ser estimulado por fuerzas materiales exteriores, perfectamente explicadas por la ciencia.

Tendremos que esperar algún tiempo para saberlo con certeza, pero mientras esperamos, por favor, crean lo que crean, mantengan siempre esa sana duda sobre sus creencias que nos protege del fanatismo y que facilita el respeto por los demás.

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Experiencias cercanas a la muerte
Referencia: Nelson K., et al. Neurology, 66. 1003 – 1009 (2006). 14/04/06 21:28