¿Acaso es el ocaso de los antibióticos ?

 ¿Acaso es el ocaso de los antibióticos ?
Creíamos estar entrando en la edad de oro de la medicina. 

Las enfermedades infecciosas caían ante nuestro poderío, algunas eran erradicadas totalmente de la faz de la Tierra, como la viruela.

A la tuberculosis, la OMS, no le daba más que unas pocas décadas de vida, antes de dejar en paz de una vez por todas a la humanidad.

El santo grial contra las infecciones, desvelado por Fleming, se mostraba como la varita mágica más poderosa conocida, las bacterias se postraban ante los antibióticos reconociendo su señorío imperial.

Hoy las cosas se han torcido bastante.
Una nueva clase de  bacterias provenientes de la India se está esparciendo por Estados Unidos y tiene la particularidad de que es prácticamente resistente a todos los antibióticos.

Organizaciones de salud de todo el mundo están anunciando a viva voz la necesidad de monitorear la bacteria y realizar la mayor cantidad de pruebas posibles a los pacientes, ya que no saben cuánto tiempo tardará exactamente pero están seguros de que terminará esparciéndose por el mundo.

El doctor francés Patrice Nordmann llegó a calificar la situación como “una bomba de tiempo”.

La ciencia y la clase médica están bastante desorientadas, por no decir asustados.

Lo más normal, ahora, es ir a un hospital, da igual el motivo de la visita, y ya tendremos muchas papeletas en nuestro poder para resultar ganadores en la lotería de una infección resistente y muy peligrosa.

Los antibióticos están empezando a perder la gran guerra contra las enfermedades infecciosas, y las bacterias lo “saben”.

La lejana tuberculosis, antaño temida, luego casi ridiculizada como algo tercermundista y con curación eficaz, ha regresado.

No sólo es en los países pobres donde esto sucede, el autodenominado primer mundo sufre igualmente las consecuencias de los años de la victoria negligente.

En muchos lugares ya se ha empezado a crear una nueva legislación que obliga a las autoridades sanitarias a detener, y confinar, a los nuevos pacientes de tuberculosis resistente a antibióticos.

Esos enfermos serán obligados a tomar diariamente un desagradable menú de pastillas contra su enfermedad, en un tratamiento que puede durar años.

Son medidas extremas, que pueden extenderse por todo el planeta, si antes no se logra encontrar nuevos agentes antibacterianos.

Al ser el tratamiento contra la tuberculosis muy pesado, muchos pacientes no lo terminaban al notar mejoría.

Esto hacía que los microorganismos patógenos que seguían en el interior de sus cuerpos desarrollaran resistencia contra los fármacos y que, en la recaída, ya nada se pudiera hacer por el paciente, aparte de que la nueva superbacteria puede ser transmitida a más personas.

La ilusión que nos hizo creernos invencibles ante las bacterias es lo que nos está llevando a caer de nuevo en las viejas enfermedades del pasado.

Las bacterias recombinan sus genes de forma continua, con lo que evolucionan sin parar hasta encontrar mejores cualidades que las permiten sobrevivir en ambientes hostiles.

Uno de esos ambientes son los hospitales.

Y es ahí donde viven, hoy día, las más potentes superbacterias, llevan décadas exponiéndose a los mejores antibióticos y mutando para superarlos. Ya lo han conseguido.

¿Cómo hemos llegado a esto? Por decenios de desidia.

Durante mucho tiempo se han estado recetando antibióticos para casi todo, al más mínimo indicio de infección…¡toma una caja de antibióticos!

¡Incluso para la gripe, causada por virus, inmunes a esos fármacos! En los últimos tiempos esto ha cambiado, pero puede que sea demasiado tarde.

Desde los cincuenta, los antibióticos se han utilizado en todo, no sólo en medicina, eran la panacea universal.

A los animales de granja se les alimenta con piensos que incluyen antibióticos, de forma continua, para prevenir infecciones e incrementar la productividad.

La llegada del SIDA complicó el panorama todavía más.

Los enfermos de este mal carecen de defensas contra las infecciones, son tratados, por esto, con potentes antibióticos, lo que ha favorecido la aparición de las nuevas cepas bacterianas multirresistentes invencibles.

Por si esto fuera poco, los nuevos medios de transporte favorecen la transmisión de los patógenos mutantes y la degradación ambiental hace que aparezcan nuevas y extrañas infecciones, bacterianas y también virales, como las que hace poco tiempo atacaron Asia y África, no hay más que recordar las “fiebres” del cerdo y el pollo en el sudeste asiático, enfermedades que solamente afectaban a los animales habían pasado a atacar al hombre.

Hace unas décadas la investigación en antibióticos parecía tener sus días contados, a fin de cuentas quedaba poco para eliminar las infecciones y con las armas ya descubiertas teníamos más que de sobra.

Ahora, el desarrollo de nuevos fármacos contra las infecciones es uno de los campos más dinámicos de la investigación biomédica.

No nos queda otro remedio, porque si no se logra adelantar a las bacterias en la carrera infecciosa, la humanidad va a pasarlo muy mal. La nueva esperanza ya está aquí, pues algunos de los antibióticos recientes parecen muy efectivos.

¿Volveremos a bajar la guardia cuando las infecciones resistentes se crean vencidas? Puede ser, ya sabemos que el hombre tropieza en la misma piedra una vez, y otra, y otra.

La principal característica de las bacterias super -resistentes , es un gen que produce una enzima que se encarga básicamente de de “desactivar” todos los antibióticos.

Y teniendo en cuenta que se originó en India, país con un sistema sanitario más bien pobre, las posibilidades de que se siga esparciendo son muy altas, mas la primer muerte conocida sucedió en el país de Bélgica. Pero para poner esta “bomba de tiempo” en perspectiva, ¿recuerdan la gripe porcina?

Miles de personas fallecieron debido a la gripe porcina, es lamentable y completamente cierto. Mas ¿recuerdan la total y completa paranoia que se vivió durante aquellos meses?

La gente verdaderamente temía salir de sus casas y sólo lo hacía con barbijos (aunque estos fuesen contraproducentes).

Pero el tiempo pasó y no fue el fin del mundo (por enésima vez desde 1999) y eventualmente se conocieron detalles llamativos, como ser una importante presión por parte de algunos laboratorios contra la Organización Mundial de la Salud para declarar la alerta roja.

No es por restar importancia a la bacteria en cuestión, pero no caigamos todavía -nuevamente- ante la noticia de “el nuevo virus” que nos convertirá a todos en zombies.

No es muy feliz utilizar términos como “superbacteria” y “bomba de tiempo” a la hora de hablar sobre cuestiones tan importantes (como ya hizo un medio importantísimo como Discovery).

De todos modos, claro que habrá que estar atento a ver qué es lo que sucede con esta bacteria super resistente, si se sigue expandiendo por el sudeste asiático y Norteamérica y, más importante, si logran crear un modo de contrarrestarla.

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FUENTE : http://www.alpoma.net/tecob/?paged=305
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