Los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos

Los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos
Sobre la palabra vikingo encontré dos significados que podrían solaparse. 

Según uno procede de la palabra vic, que en Noruego arcaico significa Fiordo. 

Según el museo Vikingo de York significa “ir/viajar por aventura” y por ende tan solo eran vikingos aquellos escandinavos que se hacían a la mar en un desesperado intento de mejorar una terribles condiciones de vida en sus tierras natales.

Éstas condiciones, ya de por si duras, se vieron agravadas por una explosión demográfica en Noruega y Dinamarca sobre todo. Mucha población para una tierra pobre y dura de cultivar.
 
La imagen de vikingos con cuernos en los cascos pudiera deberse a lo siguiente. Los vikingos paganos realizaban sus enterramientos con cascos y aparte cuernos para que el difunto bebiera. 

Cuando se descubrieron los primeros esqueletos en la época Victoriana se creyó erróneamente que los cuernos se habían desprendido de los cascos y los artistas románticos pronto difundieron grabados, cuadros e imágenes de vikingos empleando cascos con cuernos.

El razonamiento Victoriano era además plausible en tanto en cuanto otras culturas más antiguas si usaban cuernos en sus yelmos, casi siempre de forma simbólica o decorativa.
La verdad es conocida por los historiadores desde hace largo tiempo pero la imagen quedó firmemente grabada en el imaginario popular.... aquí la historia a fondo .
  • El saqueo del monasterio inglés de Lindisfarne, el 8 de junio del 793, marca el inicio histórico de la llamada "era vikinga". La alarma recorrería toda la cristiandad bajo la frase "de furare normannorum libera nos, Domine" (de la furia de los hombres del norte, líbranos, Señor). 
  • A partir de entonces, las crónicas escritas por los aterrorizados monjes de aquel y otros monasterios proporcionaron a los vikingos la imagen de sanguinarios asesinos dispuestos a conseguir riquezas a sangre y fuego que perduraría durante siglos. 
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  • Nadie puede negar esa imagen del vikingo saqueador, pero hoy en día es necesario complementarla con esa otra imagen del vikingo "constructivo": han quedado evidentes sus cualidades como los mejores constructores de barcos y navegantes de su tiempo, como buenos artesanos y genios literarios, como grandes mercaderes y fundadores de ciudades y estados. En cualquier caso, la mayor parte del año los nórdicos lo pasaban ocupándose de sus granjas. 
  • Los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos
  • Los nombres de los días de la semana en inglés derivan de los dioses vikingos.
  • Un cronista persa escribió que los vikingos eran "las criaturas más sucias que jamás creó Dios."
  • El actual idioma islandés es el más parecido a la lengua que hablaban los vikingos.
  • Hay muchas canciones de heavy metal inspiradas en temas vikingos.
  • Sus rutas comerciales fueron las más grandes de su tiempo.
  • Las mujeres vikingas tenían derecho a solicitar el divorcio.
  • El universo vikingo estaba formado por nueve mundos.
  • No se sabe el origen exacto de la palabra vikingo.
  • Entre ellos solían llamarse por el apodo.

CONQUISTAS VIKINGAS

En torno al año 800 aparecen en el horizonte del Imperio Carolingio las primeras manifestaciones de un gran movimiento convergente de pueblos -escandinavos, húngaros, musulmanes- que provocarán importantes transformaciones, tanto en política como en económica y cultura. 

En el orden vikingo los noruegos son los primeros en aparecer en el ámbito del mundo cristiano.

Actúan en pequeños grupos cohesionados sobre la base de una camaradería juramentada en torno a un jefe militar. Esta estructura impone un tipo de colonización basada en pequeñas formaciones de carácter militar, En el siglo VIII colonizan las islas Shetland, las Orcadas y el norte de Escocia, para saltar posteriormente a las Hébridas, Man e Irlanda. La ocupación de Dublín en el año 836 y, posteriormente, de Limerick, parece que constituyeron los puntales de un gran proyecto de ocupación Integral de Irlanda. Pero Dublin fue base costera importante en el desenlace de estos pueblos.
Posteriormente colonizaron las islas Fëroë e Islandia, que fue meta de aristócratas noruegos amenazados por
la inminente unificación monárquica.
  • Las bodas las decidían los padres.
  • Eric el Rojo colonizó Greonlandia tras ser exiliado de Islandia por haber cometido un crimen.
  • En los países nórdicos a la Navidad se le sigue llamando Jule, tal como hacían los vikingos.
  • Thorsteinn (Piedra de Thor) es el nombre que más aparece en la historia vikinga.
  • El barco de Gostad es el más grande de los barcos vikingos rescatados hasta ahora.
  • Sus barcos de guerra eran los más rápidos y manejables de su tiempo.
  • Abderramán I mandó desde Al-Andalus una embajada a Dinamarca.
  • Había unos guerreros especiales a los que llamaban "berserkers".
  • Odín, el dios principal, perdió un ojo a cambio de la sabiduría.
  • Las decisiones comunitarias las tomaban en una Asamblea.

Los daneses, más en contacto con el Imperio Carolingio, actúan más organizados. La ruta principal parte de la costa occidental de la península de Jutlandia, bordea el litoral del mar del Norte para dirigirse a Inglaterra y a la costa atlántica de la Galia; a partir de aquí, realizarán penetraciones, en el continente.

En torno al año 800, y alarmados por las conquistas de Carlomagno en Sajonia, los daneses inician rápidos

ataques sobre las costas de Frisia: entre el 810 y el 820 alcanzan la desembocadura del Sena y en el 834 aparecen frente a las costas inglesas: diez años más tarde remontan el Guadalquivir hasta la capital. Pero el más importante núcleo de acción se sitúa en torno al canal de la Mancha y a lo largo de la costa atlántíca de la Galia.

El año 845 incendian París y obtienen de Carlos el Calvo un primer danegeid de 7.000 libras de plata a cambio de una retirada temporal: entre el 850 y el 880 establecen bases permanentes en el Rhin, en el Somme, en el, Sena, en el Loira y en el Garona. Penetran por el Mosa hasta Lieja; y por el Rhín hasta Estrasburgo, controlan toda la cuenca del Loira, desde Nantes hasta Orleans; el año 866 incendian París.

Sus penetraciones en el interior llegan hasta Toulouse en el 862; el 876 dominan el valle del Sena: seis años más tarde atacan a Colonia y Tréverís y en el 886 devastan Borgoña ante la pasividad de Carlos el Gordo.

El constante aumento de los contingentes humanos de los invasores iba reduciendo la extraordinaria movilidad que había logrado los éxitos iniciales; obligados ahora a luchar en campo abierto, la superioridad de los ejércitos francos fue imponiéndose poco a poco.

El incremento del número de invasores y el nuevo equilibrio militar que se va estableciendo son factores importantes a la hora de explicar el proceso de asenta miento vikingo, que tiene como jalón importante, aunque no definitivo, el tratado de Saint-Clair-sur-Epte, concluido entre Carlos el Simple y el jefe normando Rollón, el año 911: Carlos cedía la Normandía a Rollón como feudo y éste reconocía la soberanía del rey de Francia, se comprometía a luchar contra nuevos invasores y se convertía al cristianismo. Con ello queda constituido embrionaríamente el ducado de Normandía.
  • Fueron el último pueblo en usar la escritura rúnica.
  • En todas las tumbas y en todos los lugares donde estuvieron los vikingos se han encontrado peines de hueso.
  • Era una descortesía dejar de comer y beber mientras al invitado se les estuviese sirviendo en un baquete.
  • Después del Ragnarök (el Crepúsculo de los dioses o fin del mundo) sólo sobreviviría una pareja humana.
  • La piedra rúnica de Jelling se le considera como el certificado de bautismo más grande del mundo.
  • Egil Skallagrimson, considerado como el escaldo más importante, salvó su vida con una poesía.
  • El emperador de Bizancio contrató guerreros vikingos para formar su propia guardia.
  • En 1013 el rey danés Svein Barbapartida conquistó Inglaterra y se hizo coronar.
  • El padre tenía la prerrogativa de aceptar o no a su hijo recién nacido.

Uno de los objetivos preferidos del pillaje vikingo fueron los monasterios, iglesias y palacios episcopales, ricos,

sobro todo, en objetos y metales preciosos tesaurizados a lo largo de los primeros siglos medievales. Ello, nido a la exigencia de enormes sumas de moneda como danegeld o como rescate de cautivos, provocó el trasvase, primero ,y la movilización, después, de grandes cantidades a cambio de objetos diversos y, sobre todo. en la etapa de asentamiento, de tierras. 

Así pues, a través de los intercambios comerciales se operaba una lenta redistribución de bienes y de moneda que multiplicaba los instrumentos monetarios del intercambio y que iba suscitando una mayor fluidez en los mecanismos económicos.

Es cierto que los países escandinavos, por una parte, e Inglaterra y el continente, por otra, estaban vinculados de antiguo por importantes relaciones comerciales a través de los mercaderes frisios. Pero la llegada constante de nuevos contingentes de invasores, su instalación en las zonas costeras del mar riel Norte y los vínculos que siguieron manteniendo con los países de origen, produjeron una aproximación entre estas áreas geográficas que se traduce, a medio y largo plazo, en una intensificación de los vínculos comerciales.

En esta intensificación hay un elemento que va a adquirir capital importancia y cuyo desarrollo es difícil de entender, en muchos casos, al margen de las condiciones creadas en medio de la turbulencia de las invasiones: la ciudad. 

Algunas de ellas fueron arrasadas; pero la mayor parte, así como muchos monasterios ubicados en sus inmediaciones, se rodearon de un cinturón fortificado capaz de aguantar el embate de los vikingos. La seguridad que estos núcleos ofrecían provocó la afluencia y la concentración, en estas fortalezas, de hombres y de riquezas.

Así pues, de forma similar a lo que observábamos en el comercio y en íntima relación con la dinámica de aquél, las invasiones no solo no provocaron una perdurable paralización de las actividades urbanas, sino que indirectamente las estimularon y crearon las bases del impresionante desarrollo que van a conocer a partir de las décadas finales del siglo X y durante los siglos XI y XII.

Pero la incidencia de las invasiones es mayor, sí cabe, en el medio rural. El terror que precede y sigue a los ataques vikingos va a provocar una oleada de emigración campesina en perjuicio de los grandes dominios señoriales, que quedan privados de la mano de obra indispensable para el mantenimiento de la producción El abandono del marco económico y social de la gran propiedad supone también, para el campesino dependiente, la ruptura de los vínculos con su señor y el acceso, en numerosas ocasiones, a un "status" jurídico de
plena libertad.

Pero aún hay más: pasado el primer asalto y cuando los señores necesitan reorganizar la producción y atraer mano de obra a sus dominios, se verán obligados a suavizar las antiguas exigencias y a disminuir las cargas que pesaban sobre los campesinos. 

La mejora que estas medidas suponen en la condición económica y social del campesinado dependiente se traducirá en un aumento de la producción. en un crecimiento demográfico y en una reactivación de los intercambios, todo lo cual resume el espectacular desarrollo económico y social de la Europa de los siglos XI al XIII.
  • Usaban cuervos para orientarse cuando se perdían en alta mar.
  • La "era vikinga" comenzó y terminó en Inglaterra.
  • Uno de los vikingos más sanguinarios llegaría a ser nombrado santo.
  • La mayor parte del año se dedicaban a cuidar de sus granjas.
  • La película El guerrero n.13 cuenta en parte un hecho real.
  • Usaban monedas de otros países por su peso en plata.
  • A los trece años ya se les consideraba adultos.
  • La peor condena en un juicio era el destierro.
  • La vestimenta no tenía bolsillos ni botones.
  • Llegaron a América en el año 1000.
  • Durante el verano y el otoño debían almacenar toda la comida que iban a necesitar para el invierno.
Los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos

Conocemos, por York, gran parte de las actividades económicas y políticas de los escandinavos en Occidente hasta el 954, cuando el último rey vikingo de York, Erik Hacha Ensangrentada, fue expulsado por los ingleses. 

Desde el principio de la era vikinga habían mostrado interés los escandinavos por el comercio internacional y con este objeto habían creado en el transcurso del siglo IX dos importantes centros comerciales, Virka, en Suecia, y Hedeby, en el cuello de la península de Jutlandia. 

También montaron otros en el lado occidental de Oslofjord, por ejemplo, Kaupang, mencionado por el rey Alfred en un apéndice a su traducción de la Historia Adversos Paganos, de Orosio, y sede de floreciente intercambio, como han resultado las excavaciones. Entonces eligieron York. Esta ciudad, objeto de litigio entre dos dinastías escandinavas, fue considerada por escandinavos como su mayor centro de operaciones durante ochenta años. Pero su influencia se arrastró por más tiempo.

Su importancia económica radica en la fabricación de moneda. A excepción del sur de Dinamarca, en ninguna parte del mundo escandinavo hubo moneda propia hasta los años ochenta del siglo VIII, cuando se acuñaron en Inglaterra las primeras monedas nórdicas, de Guthrum, y a partir del año 895 las de York, copia de las que circulaban en Europa occidental. 

Con ello, entran los escandinavos en el sistema mercantil de su tiempo y de este modo York, se hace rico y próspero. Prosperidad que no perderá hasta fines del siglo XI y aun entonces efímeramente.

York era fundación romana. Los escandinavos repararon el fuerte romano y llevaron la colonia más allá de la fortaleza que la circundaba, hasta una zona situada en la orilla del río, al sudeste, por donde la actual Qusegate. 

En un primer momento no parece existir propósito de fortificar esta colonia extramuros; quizá se piensa que el Ouse, a un lado, y las orillas pantanosas del río Foss, al otro, han de servir de baluarte.

Irlanda no fue colonizada por los escandinavos de igual manera que Danelaw. La penetración vikinga en Ir landa se hizo mediante ocupación de zonas costeras. Dublín era la más importante y limitaba al sur con Wicklow, al oeste con Lexlip y al norte con el río Delvin. 

Poco interesados en aquel entonces los indígenas por el comercio internacional, los escandinavos aprovecharon la oportunidad y Dublín desbancó a York como mercado, alrededor del siglo X. Hay que resaltar de nuevo la importancia de la acuñación de moneda, las primeras efectuadas en Dublín corresponden a los años noventa del siglo IX y son remedos de prototipos existentes en el sudeste inglés.

La ciudad estaba fortificada, las casas eran de madera construidas en exiguos solares a lo largo de calles frecuentemente pavimentadas en madera. Se han encontrado pruebas de la presencia en Dublín de artesanos, herreros, carpinteros, joyeros y otros tantos industriales y además, en elocuente muestra de las vinculaciones comerciales de la ciudad, cerámica procedente del este de Inglaterra y también de Francia y Alemania. 

En el siglo XI y principios del XII, la cultura dublinesa mira a Escandinavia, como se deduce del cultivo de los estilos norteños de Ringerike y Urnes y de la importación de objetos escandinavos, como vasijas de esteatita y broches. Esta influencia será predominante en Dublín hasta que los normandos se apoderen de la ciudad en los anos sesenta del siglo XII.

Idealmente situada Dublín en el Centro de las rutas comerciales, limitaba al norte con la riqueza del Atlántico Norte, marfiles y pieles explotados, en mayor medida que nunca hasta entonces, por los colonos escandinavos de Groenlandia e Islandia; al norte y al sur, con los tratantes de esclavos; al Sur, con el comercio vinícola de Francia y Alemania y, por vía del canal de Bristol y del río Severn, con el rico corazón de Inglaterra. En la misma Irlanda había también una pródiga fuente de cueros y otras mercancías típicas de una economía de pastoreo, pero era Inglaterra, sin duda, el suministrador y el cliente de la mayoría del comercio.


A mediados del siglo IX Sevilla fue atacada en dos ocasiones por los vikingos.
Sus primeros contactos con la Península Ibérica serían a mediados del siglo IX concretamente en la costa cantábrica donde pretendían apoderarse de algunos puertos que le sirvieran de base de operaciones para futuras incursiones. Desde aquí se lanzaron hacia Lisboa donde el ejército del emir Abderramán II no pudo detenerlos al no estar preparados para este tipo de ataques por mar. 

Los cronistas árabes que recogen el más terrible ataque normando contra al Andalus mencionan que el número de sus barcos rondaba los ochenta, de los que cincuenta y cuatro eran de grandes dimensiones y los otros restantes más ligeros.
Desde la costa portuguesa se dirigieron hacia el sur y a fines de Septiembre del 844 ya se habían hecho con Qabpil, Isla Menor en Cádiz, y remontaban el Guadalquivir en dirección a la rica y codiciada Sevilla. Se sabe que cuatro naves se desviaron hacia Coria del Rio donde dieron muerte a todos sus habitantes para despejar el camino hacia la ciudad.
Las autoridades, asustadas ante la brutalidad vikinga, huyeron dejando a Sevilla con pocos efectivos y sin un líder que pudiera dirigir la defensa. Durante siete días saquearon la ciudad, asesinando sin piedad y condenando a la esclavitud a los pocos supervivientes que quedaron. 

Durante dos meses camparon a su antojo sembrando el pánico entre los andalusíes hasta que fueron derrotados por Abderramán II en la Batalla de Tablada que se saldó con más de mil normandos muertos, cuatrocientos prisioneros que fueron decapitados y unos cuantos supervivientes que huyeron hacia la costa atlántica.
Tras la derrota normanda las murallas de Sevilla se reforzaron y se repararon todos los daños causados por el ataque y el saqueo. Quince años después, en el 859 Sevilla volvió a ser atacada, pero la respuesta del emir fue dura y contundente, mientras numerosas fortalezas vigilaban el mar. Desde entonces los vikingos no volvieron a atacar Sevilla.
A principios del X, Irlanda había conectado con Inglaterra a lo largo de la costa norte de Gales y por los ríos Mersey, Dee y Híbble; pero con el incremento del comercio, los escandinavos traficaron con Inglaterra siguiendo el curso del río Severn. Skokholm, Caldy, Tusker, etc. 

Posiblemente, el ascenso del rey danés Canuto el Grande al trono de Inglaterra en 1017, con su política de aliento a las actividades mercantiles de sus compatriotas escandinavos, les concedió cierta influencia a los escandinavos de Dublín al otro lado del mar de Irlanda. 

Al exponer las bases económicas de la presencia vikinga en Europa occidental, conviene advertir que los escandinavos estaban fuertemente interesados por la riqueza, sin importarles el medio de conseguiría. 

Y aunque el saqueo de monasterios remitiera en beneficio del comercio como fuente de aprovisionamiento primordial, nunca olvidaron los escandinavos las ventajas de la rapiña, según se demuestra en los ataques daneses de fina.

La familia era la unidad más importante para los vikingos. La fidelidad a la estirpe o el clan era el elemento fundamental a la hora de tomar ciertas decisiones. 

Estas decisiones dejaban las consideraciones individuales en segundo plano. Las venganzas o, en su caso, el pago de compensaciones entre familias por ofensas o muertes estaban a la orden del día. La lealtad a la familia o a los jefes era la más alta de las virtudes para un vikingo.

Además de los lazos familiares naturales, en la sociedad vikinga también existían unos vínculos interpersonales voluntarios, que, debido a su carácter de elección libre, podían llegar a ser más fuertes aun que los de la propia familia, en forma de hermanos de sangre o padres/hijos adoptivos. 

Las hermandades de sangre se hacían con un ritual preciso dentro de una ceremonia donde los participantes hacían un juramento sagrado de lealtad entre ellos, acompañado de un derramamiento de su propia sangre que mezclaban con la tierra. También era corriente mandar a los jóvenes a pasar algunas temporadas educándose en la granja de un amigo de la familia, con lo que se establecían unos fuertes lazos de amistad.

La mujer vikinga, dentro del contexto de la época, gozaba de una independencia, libertad y autoridad nada desdeñables, incluso pensando en términos actuales. 

En ella recaían todos asuntos inherentes a la dirección de la granja cuando el marido estaba ausente. Según los hombres fueron viajando hacia tierras cada vez más distantes, también el tiempo de espera se alargaba. Pero la mujer vikinga era valiente y fuerte y no permitía que los criados se desmandaran. 

En señal de autoridad, llevaba las llaves de la casa, incluidas las de los arcones donde se guardaban los objetos valiosos de la familia, colgadas del cinturón o del broche que unía el tirante con la parte anterior del vestido. Otro elemento impensable en la Europa de esa época era que tenía derecho a pedir el divorcio, además de poder poseer tierras y riquezas propias tanto si estaba casada o como soltera.

Los matrimonios solían ser de conveniencia, acordados por los padres siguiendo criterios que supusieran una ventaja económica o de prestigio para su familia. La dote la ponía el padre del novio, así como el consiguiente banquete, donde debía mostrar su riqueza y generosidad. En las numerosas sagas no hay apenas casos de grandes amores; tal vez las palabras más apasionadas que se puedan encontrar sean estas: "cuando éramos mozos se amaron mis dedos y los de la dama", dichas por el poeta Gunalaug, también llamado Lengua de Víbora.

Lo cual no quiere decir que reprimieran sus deseos. El hombre que pudiera permitírselo económicamente, podía tener varias esposas o concubinas, además de esclavas usadas con fines sexuales. 

Un cronista cristiano calificó a los hombres vikingos de viciosos como los moros en cuanto a su afición por las mujeres. 

Aunque hubo muchas mujeres que acabaron su vida arrojándose a la pira funeraria de su marido, muchas sagas las muestran como frías incitadoras de las venganzas o indolentes observadoras de la muerte de sus maridos o hijos.

Gracias a la arqueología, las sagas y a la poesía en nórdico antiguo, y sobre todo al relato de Ahmad ibn Fadlan se sabe que los vikingos solían incinerar a sus muertos.

Frecuentemente eran depositados en un drakkar o en una pira de piedra, y se les solía dejar ofrendas según el estatus y la profesión del difunto, entre las que podía incluirse el sacrificio de esclavos. Después se creaba el túmulo amontonando sobre los restos tierra o piedras.
En el caso del drakkar se soltaba en el mar y se dejaba que navegara a la deriva, no sin antes prenderle fuego a la embarcación.

Era común dejar regalos junto al cadáver. Incluso si el cuerpo era quemado en una pira, el difunto recibía presentes, cuya cantidad y valor no dependían del sexo sino únicamente de su posición social. Era importante realizar el ritual correctamente para que el difunto conservase en la otra vida el estatus vital que había poseído en la vida terrenal, y para evitar que se convirtiera en un alma errante condenada a vagar eternamente.

La tumba habitual para un esclavo era, probablemente, poco más que un agujero en la tierra. Se le enterraba de forma que no regresara para atormentar a sus amos y para que pudiera serles de utilidad cuando éstos hubieran muerto. 

Incluso en ocasiones se les sacrificaba para que cumplieran esa función en la otra vida. A los hombres libres se les enterraba con armas y equipo de monta. Los artesanos podían ser enterrados junto a todas sus herramientas. A las mujeres se las enterraba con sus joyas y a veces con instrumentos para uso doméstico o parte del ajuar.

El enterramiento vikingo más suntuoso descubierto hasta el momento (2008) es el drakkar de Oseberg, que era para una mujer que habría vivido en el siglo IX, se duda si esta mujer era la reina Åsa Haraldsdottir de Agder del clan Ynling, madre de Halfdan III de Vestfold el negro, y abuela de Harald I de Noruega, o una sacerdotisa.

Entre los objetos encontrados en el barco había cuatro trineos con decoración muy elaborada, un carro de caballos de madera de cuatro ruedas ricamente esculpido, pies de cama y baúles de madera. También se hallaron algunos enseres domésticos y agrícolas, así como cierta cantidad de piezas textiles, como prendas de lana, de seda importada y pequeños tapices. 

La sepultura de Oseberg es uno de los escasos ejemplos de tejidos de la época vikinga, y el carro de madera es el único carro vikingo hallado completo hasta el presente.

Los vikingos creían en una vida después de la muerte. De hecho, esperaban morir durante la batalla para entrar en el Valhalla, el paraíso de los dioses en el que Odín les esperaba para darles una bienvenida heroica. Eran las valquirias las deidades que se encargaban de recoger a los mejores guerreros caídos en batalla y llevarlos al Valhalla.

Los que fallecían por muerte natural iban al Reino de Hel. Para los vikingos este era un lugar lúgubre, donde las almas vagaban entre lo oscuro.

Un funeral vikingo podía suponer un gasto considerable, pero la tumba y las ofrendas no se consideraban un desperdicio. Además de rendir homenaje a los muertos, la tumba constituía un monumento a la posición social de los descendientes.

Si el muerto no era enterrado correctamente o no se le proveían de medios para la otra vida, era posible que no llegase a encontrar la paz en el más allá. La persona muerta podría visitar a sus parientes vivos como un fantasma para atormentarlos. Era una visión horrorosa y ominosa, que se interpretaba como una señal de que más miembros de la familia morirían. 

Cuando las comunidades eran afectadas por desgracias, sobre todo en tiempos de hambruna, empezaban a aparecer historias de fantasmas. 

Las sagas mencionan drásticos remedios para librarse de estos fantasmas una vez que habían aparecido. El muerto tenía que volver a morir; se podía atravesar el cadáver con una estaca, o se le cortaba la cabeza para que el difunto no encontrara el camino de vuelta al mundo de los vivos.


Los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos

Era frecuente quemar los cadáveres y las ofrendas en una pira, en la cual la temperatura alcanzaba los 1400º C; mucho más alta que en un crematorio moderno. Lo único que quedarían serían unos fragmentos de metal y algunos huesos animales y humanos. 

La pira era construida de forma que la columna de humo fuera lo más grande posible para elevar al difunto a la otra vida.

En el séptimo día tras la muerte de la persona se celebraba la fiesta del sjaund, o fiesta de la cerveza funeraria. La cerveza funeraria era una forma social de demarcar el caso de la muerte. Sólo tras la ceremonia podían los herederos legalmente reclamar la herencia.

En la saga de las islas Orcadas, un guerrero, ante la proporción desmesurada de sus enemigos, consulta a su madre, que fríamente le contesta: "Si fueras a vivir eternamente, te habría criado entre algodones". La vida era dura y la muerte parte de ella. 

El padre tenía la prerrogativa de aceptar al hijo que acababa de nacer. Los niños que nacían con deficiencias o deformidades podían ser expuestos a la intemperie para que muriesen; en caso de no ser expuestos, les esperaba una vida similar a la de los siervos e incluso podían ser vendidos como esclavos. La vida media para los hombres era de unos 45 años, mientras las mujeres - muchas de las cuales morían en los partos -, sólo solían llegar a los 40.

Los ancianos - los pocos que llegaban a edades avanzadas, por la dura vida y por la propia filosofía vikinga que llegaba a considerar indigna la muerte por vejez - además de ayudar en las tareas menos duras, se ocupaban de la educación, transmitiendo una y otra vez las mismas historias y poesías que habían escuchado a sus antepasados. 

Las largas noches de los fríos inviernos nórdicos eran muy propicias para este tipo de reuniones familiares en torno a la hoguera central, donde el claroscuro y las sombras móviles producidas por las llamas suponían el toque más perfecto para que la imaginación recrease las andanzas de héroes y dioses enfrentados a destinos tan trágicos como inexorables. No faltarían trabalenguas, adivinanzas ni melancólicas o alegres canciones tocadas con flautas de hueso y madera, liras y tambores.

Seidkonas, sacerdotisas vikingas

En la sociedad vikinga, de igual manera que cualquier jefe de una casa podía oficiar los sacrificios a modo de sacerdote, a las mujeres también se las podía considerar sacerdotisas de su propio hogar. 

De hecho, el telar que había en todas las casas, y que era parte del intransferible mundo femenino, estaba asociado con la buena suerte de la familia. Las mujeres nórdicas tenían rituales o conjuros para casi todas las acciones de la vida.

Pero había otra magia más especializada, como el caso del seidr, que podría definirse como una forma de chamanismo femenino practicado en el norte europeo. La palabra viene de la raíz indoeuropea sed- y, al igual que el sedere del latín, tiene el sentido de sentarse en comunión con los espíritus.

La oficiante, llamada seidkona, acompañándose de un canto llamado vardlokur o galdrakona para entrar en trance, conseguía desarrollar facultades para la sanación física, mental y espiritual, la profecía o la canalización de los dioses y diosas a través de otra persona. También algunos de los actos considerados comúnmente como maléficos, como provocar enfermedades, tormentas o la muerte.
En la Saga de Kormak, se cita a una seidkona que realiza el sacrificio de un ganso antes de iniciar una sesión mágica. En otros escritos se mencionan similares sacrificios con animales de pelo negro. En la Saga de Orvar Odds se cita a una seidkona que es ayudada en su trance por un coro de 30 jóvenes de ambos sexos.

En la Saga de Erik el Rojo, una tal Thorbjorg llega a una casa donde es instada a hacer una profecía sobre cuándo acabaría la mala racha por la que estaba pasando Groenlandia. 

La saga pormenoriza su atuendo, lo que nos da una idea de que tenía que ser muy significativo: capa azul atada con tiras de cuero y adornada con gemas, capucha negra de piel de cordero forrada con piel de gato blanco; de esta misma piel son sus guantes, y no puede faltar una bolsa que cuelgue de su cinturón con todos los elementos que necesita para desarrollar sus facultades.

Para cenar le dan gachas con leche de cabra, que toma con una cuchara de latón, y un plato con corazones de las distintas clases de animales que hay en la granja, que come con un cuchillo de hija rota con el mango de colmillo de morsa con dos anillos de cobre. 

Pero aún falta un elemento importante: alguna mujer de la granja que sepa recitar el Vardlokur. Finalmente, puede realizar la profecía sobre el final de la epidemia y del hambre que se habían desatado aquel invierno.

Después, los asistentes acuden a ella de uno en uno, y para todos hay una respuesta. La saga asegura que hubo pocas que no sucedieron tal como ella predijo.


Los vikingos eran muy aficionados a los juegos de mesa

Ajedrez, damas y dados. También tenían otro más autóctono llamado hneftafl, con un tablero de 49 puntos o agujeros y 16 piezas, que hasta los dioses jugaban. Cuando el tiempo lo permitía, hacían prácticas de tiro con arco, lanzamiento de troncos o pesadas piedras y natación; también se entretenían apostando en una especie de lucha libre y en peleas de caballos. 

El ejercicio más arriesgado consistía en cruzar el lateral de un barco saltando sobre los remos. En invierno, se deslizaban sobre la nieve o el hielo con esquíes y raquetas o con trineos de madera y patines de hueso sujetos con tiras de cuero.

Las mujeres de los vikingos no llevaban una existencia muy descansada. Mientras se quedaban en casa, vivían sin noticias, inquietas, esperando el incierto regreso de los maridos, los hijos o los padres a los que habían visto embarcar en la primavera.

Durante las largas ausencias, tenían que desenvolverse solas y tomar decisiones en lugar de los esposos, que habían partido para satisfacer su pasión guerrera. 

Les incumbía la ruda tarea de criar a los hijos, administrar el patrimonio familiar, dirigir los trabajos de la granja y gobernar a los esclavos.

En el otoño, cuando los hombres volvían de las expediciones, sus filas presentaban a menudo varias ausencias, y muchas de las mujeres se encontraban viudas.

Al adoptarse la costumbre de no regresar todos los otoños a Escandinavia, a veces las mujeres tuvieron que compartir la vida aventurera de sus turbulentos maridos y tomar parte en las expediciones. Los cronistas de los países atacados por los vikingos mencionan en diversas ocasiones la presencia de familias escandinavas.

En 873, cuando los vikingos se apoderaron de la ciudad de Angers, abandonada por sus habitantes, se establecieron en ella con la firme intención de quedarse con sus mujeres y sus hijos, a los que instalaron en las casas vacías.

En su relato del sitio de París, en 885. el monje Abbón alude por tres veces a la presencia de mujeres danesas. Una de ellas, en lugar de compadecerse de la suerte de su marido, que vuelve a su campamento después de ser herido en el combate, le recibe con reproches. 

En 977, los irlandeses se apoderaron, en el estuario del Shannon, de los campamentos en que los vikingos albergaban a sus esposas, sus hijos y sus harenes.

La convivencia con los vikingos no resultaba siempre fácil, pero eso no impedía a sus esposas quererles tal como eran. En las sagas se encuentran pruebas conmovedoras de amor conyugal.

Una saga nos informa de que, después de la muerte de Kjartan Olafsson, Ramma, su esposa, sintió una pena profunda, pero ocultaba su tristeza y se mostraba amable con todos aquellos con los que hablaba.
Permaneció viuda y murió poco después de la desaparición de su amado. "Se cree que su corazón se rompió de dolor."

Algunas mujeres vikingas no vacilaban en dar la mayor prueba de amor a sus maridos, acompañándoles en la muerte. El viajero árabe Al Massudi escribe: "Cuando un hombre muere, se quema a su mujer con él; pero cuando muere la mujer, su marido no comparte su suerte". 

Y añade que, cuando el hombre es soltero, a veces se celebran sus bodas después de la muerte para permitir a la mujer que le ama seguirle al paraíso.

Una de las satisfacciones de los vikingos consistía en cubrir de joyas a sus mujeres, y los descubrimientos hechos por los arqueólogos en las sepulturas escandinavas están ahí para probarlo. Ibn Fadían señala que las mujeres llevaban al cuello cadenas de plata o de oro, en un número proporcional a la riqueza del esposo. En cuanto a Al Tartuschi, advirtió durante su estancia en Hedeby que las mujeres escandinavas se maquillaban los ojos, y que eso las hacía todavía más bellas.

El espíritu libre e independiente de los vikingos hizo de sus granjas unos elementos autosuficientes que les permitía vivir de lo que les daba la tierra, además de lo que conseguían cazando y pescando. Al quedar el hijo primogénito como único heredero, los demás hijos que no se independizaban permanecían en la granja de su hermano mayor con sus respectivas familias, componiendo entre todos una unidad amplia, en la que también solía haber otras familias unidas por lazos de lealtad. Una granja "modelo" podría contar con unas 5 familias, con un total de 40 personas y un promedio de 30 edificios. 

Estaban compuestas básicamente por las viviendas principales, el establo, la herrería y el almacén. Las casas eran largas y rectangulares con cimientos de piedra; según la región, las paredes eran de madera o de ramas entretejidas y recubiertas de barro.

El suelo era de tierra batida y las paredes estaban decoradas con armas, escudos y tapices. A lo largo de las paredes estaban dispuestas unas plataformas de madera cubiertas de pieles que servían como asiento de día y como cama por la noche; en los arcones y en los cajones que había debajo las camas se guardaba la ropa y los objetos de valor. 

Al no tener ventanas, la iluminación procedía de la hoguera, de las antorchas y de lámparas de aceite de ballena, o de velas de cera, en el caso de los más ricos, procedentes de los reinos cristianos. El "bondi" o jefe de la hacienda tenía, como pequeño lujo, una cama en forma de cajón y un sillón especial sobre una plataforma elevada flanqueada por los postes pilares tallados con cabezas de dragón, a los que se le otorgaba suficiente importancia como para llevárselos siempre que debían comenzar una nueva vida en otro lugar. 

Afuera había un huerto y un cobertizo para resguardar barcas, carros y aparejos de pesca durante el invierno. Dependiendo del nivel económico, también podía tener una caballeriza, una cervecería y un retrete.

Si había esclavos, podían tener una cabaña para ellos. En la granja producían casi todo lo que necesitaban. Como al mismo tiempo también eran carpinteros y herreros, fabricaban los utensilios y herramientas necesarios para los trabajos del campo y de la cocina. 

Los niños varones tenían que ayudar en las tareas propias de la granja, como arar los campos, cortar leña o esquilar las ovejas, además de hacer deporte y entrenarse continuamente con armas de madera. Para las niñas estaban reservadas las típicas labores caseras consideradas femeninas, como cocinar, lavar la ropa, hilar, tejer o fabricar cerveza.

El padre tenía la prerrogativa de aceptar al hijo que acababa de nacer. Los niños que nacían con deficiencias o deformidades podían ser expuestos a la intemperie para que muriesen; en caso de no ser expuestos, les esperaba una vida similar a la de los siervos e incluso podían ser vendidos como esclavos. En aquellos tiempos no se consideraba la adolescencia. A los 13 años se dejaba de ser niño para ser un adulto con todas las consecuencias. 

La vida media para los hombres era de unos 45 años, mientras las mujeres -muchas de las cuales morían en los partos-, sólo solían llegar a los 40. Los pocos que llegaban a ancianos además de ayudar en las tareas menos duras, se ocupaban de la educación, transmitiendo una y otra vez las mismas sagas, genealogías y poesías que habían escuchado a sus antepasados.

La primavera, con el aumento de horas de luz y los primeros calores, es la época de gran actividad en la granja. Comienza el deshielo. Es el tiempo de arar, sembrar (cebada, avena y algo de trigo) y abonar los campos, de sacar el ganado a pastar después de haber estado todo el invierno encerrado comiendo heno seco, de cortar los árboles que servirán tanto como combustible como para reparar las partes de la granja que el invierno ha deteriorado, de trasquilar las ovejas y mandarlas a las montañas, de salir a cazar y pescar. Durante el verano, la vida se relajaba bastante. 

Los hombres libres acuden a la Asamblea (Thing) donde, entre otras cosas, se anuncian los viajes que están preparándose. La mayoría de los hombres van a tierras lejanas para comerciar o para saquear. Los se quedan en la granja tienen poco después el trabajo de segar tanto los cereales como el heno. 

En el otoño, los hombres, si habían salido las cosas bien, están de vuelta; ese es el período de mayor actividad, porque es una estación muy corta y hay que preparar la granja para el largo invierno; sobre todo hay que almacenar enormes cantidades comida y bebida, de leña y de heno para los animales. Se recoge al ganado de las montañas y se sacrifican los animales necesarios. También se sale de caza (alces, renos, osos), se elabora la cerveza en grandes cantidades. Este también suele ser el momento de las bodas, la mayoría de las cuales se habían convenido en la reunión de la Asamblea, en el solsticio de verano. 

Con las primeras nieves, la vida se relentiza. Si se había almacenado suficiente comida para animales y personas, las granjas precisaban un mantenimiento mínimo. Dentro de la casa se hacen algunos trabajos, como reparar herramientas o hilar. 

Y, sobre todo, se cuentan historias en torno a la lumbre. Los días que no sean muy duros, pueden salir a patinar y esquiar o pescar practicando un agujero en el hielo. También está el Jul (nuestra Navidad), una de las fiestas más importantes, donde se reunirán durante varios días intercambiando regalos y comiendo y bebiendo.

La corta temporada veraniega nórdica les proporcionaba algo de cebada, trigo, avena y centeno con los que hacer harina. También cultivaban huertos con cebollas, ajos, calabazas, judías o guisantes, así como hierbas de uso gastronómico como la menta o el coliandro; no era difícil encontrar setas, bayas o ciertas raíces comestibles, y, aunque los árboles frutales prácticamente no existían, aun podían conseguir manzanas y frutos secos. 

Las vacas, cabras y ovejas les proporcionaban leche, queso, mantequilla, cuajada y suero, además de la correspondiente carne. Los bosques proveían proteínas cárnicas a través de jabalíes, ciervos, alces e incluso osos. De ríos y lagos, siempre cercanos, sacaban todos los pescados disponibles. Adentrándose en el mar conseguían bacalao, arenques, focas, morsas y ballenas.

Durante el verano preparaban comida que debían almacenar para el largo y crudo invierno. Para ello utilizaban las técnicas naturales de conservación de alimentos: secaban, ahumaban, salaban y encurtían tanto carnes como pescados. Cuando llegaba el invierno, el hielo les proporcionaba un conservante natural.

Para beber tenían tres opciones casi únicas: leche fresca o agria, cerveza e hidromiel. La cerveza era la más consumida y la bebían en grandes cuernos; había una ligera y otra aderezada con condimentos para ocasiones especiales. Igualmente la hidromiel tenía una modalidad más dulce y otra de más gradación. El vino era un elemento de lujo, llevado desde lejanos países, que sólo los muy ricos podían permitirse.
Los cereales los trituraban con muelas manuales de piedra y frecuentemente pequeños fragmentos de arena procedentes de la misma muela pasaban a formar parte de la harina y posteriormente del pan. 

Cuando la harina escaseaba a finales del invierno, se mezclaba con guisantes triturados y hasta con corteza de pino, que daba un sabor muy amargo pero que les libraba del escorbuto por su aporte de vitamina C.

Los señores importantes que querían mantener su prestigio debían mostrar su grandeza organizando grandes banquetes donde los invitados podían saciarse; de hecho era una descortesía dejar de comer y beber mientras se les estuviese sirviendo. 

Además de las fiestas organizadas por los ricos, los vikingos tenían unas costumbres de hospitalidad consideradas como un deber sagrado; estas normas sociales obligaban a almacenar comida y bebida pensando en los posibles invitados que pudieran llegar, a los cuales había que alimentar bien durante 3 noches (las noches eran la unidad de medida que nosotros consideramos días, de igual manera que los años se contaban como inviernos). 

A veces ocurría que llegaba una persona importante a una región y los distintos señores se disputaban entre ellos el honor de tener en su casa a ese invitado ilustre. 

Como pueblo viajero, que no nómada, estaban acostumbrados a la visita inesperada de familiares, amigos o de gente en dificultades. 

Muchas veces, la hospitalidad podía ser la diferencia entre la vida y la muerte, por lo que tenían muy en cuenta el concepto de "hoy por ti, mañana por mí". El contravenir estas normas daba mala fama y hasta podía dar lugar a enfrentamientos mortales. El anfitrión además garantizaba la protección y seguridad de sus invitados.

Al comienzo de la era vikinga, más que países había comarcas con su propia jurisdicción, representada en la Asamblea o Thing, donde todos los hombres libres contaban con los mismos derechos independientemente de cuales fuesen sus riquezas. 

Esta Asamblea tenía carácter legislativo y jurídico, y a ella se acudía tanto para que se tomasen decisiones comunitarias como para que se resolviesen los conflictos personales que no habían podido solucionarse de otra manera. 

Como no existían libros, las leyes tenían forma poética, con ritmo y aliteración, para que fuesen más fáciles de recordar. En los Things había una persona que recibía el título oficial de recitador de las leyes y su cometido era precisamente saberse de memoria las leyes y recitarlas antes del comienzo de las sesiones.

Había otras formas de resolver los problemas interpersonales sin necesidad de acudir al Thing: ofrecer o pedir una compensación económica evitaba echar mano a las armas. 

En caso de aceptación, toda la familia se hacía cargo de pagar la compensación según el grado de parentesco con el acusado; los que la recibían se la repartían de igual manera. Si el orgullo era más fuerte que la plata, era legal retar a duelo al ofensor, siempre que ambos fueran de las misma categoría social. Los duelos podían ser formales o espontáneos.

El duelo formal se hacía en lugares acotados, preferentemente islotes en un lago o río, y ante testigos. Los contendientes, sobre una tela blanca, se turnaban en darse los mandobles de espada sobre el escudo del otro, comenzando por el retador, hasta que uno de los dos era declarado vencedor, y que, por lo tanto, era quien tenía razón. 

En Islandia, ante la cantidad de muerte de muchos jóvenes valiosos por motivos banales, el Thing prohibió oficialmente los duelos.

Los antiguos nórdicos tenían un idioma común; pero según pasaron los siglos, ese idioma se fue transformando de manera autónoma en los distintos países escandinavos. 

Sólo en Islandia se ha conservado casi sin variaciones a través de los siglos. En la actualidad, los islandeses pueden leer las antiguas sagas sin necesidad de actualizaciones y se muestran tan orgullosos de haber preservado su idioma de las influencias foráneas que prefieren inventar palabras nuevas antes que admitir los términos que las nuevas tecnologías están imponiendo internacionalmente. 

Cuando Islandia se convirtió al cristianismo, se introdujo el alfabeto latino, se transcribieron las historias y las poesías transmitidas oralmente durante generaciones y se produjo una expansión rápida del arte de leer y escribir. 

Y aquellos islandeses de los siglos XII y XIII descendientes de los vikingos que colonizaron la isla unos trescientos años antes, dejaron a la posteridad un legado imprescindible para conocer la forma de vida y la mitología de sus antepasados a través de las sagas y los eddas.

Para el hombre corriente, todos los barcos vikingos eran drakkars.
En realidad, los escandinavos utilizaron varios tipos de embarcaciones cuyas características se fijaban teniendo en cuenta el uso al que estaban destinadas. 

Las había concebidas especialmente para las acciones guerreras; otras para ser utilizadas como barcos de carga. 

Las exigencias técnicas no eran las mismas para los barcos destinados al cabotaje que para los destinados a la navegación de altura.

Los textos posteriores a la era vikinga emplean un vocabulario preciso para designar los diversos tipos de embarcaciones:

- El término langskips (barco largo) designaba un barco concebido para las expediciones guerreras. Con objeto de infundirle velocidad, en general era largo y relativamente estrecho. Los langskips estaban dotados de bancos de remo fijos para cuarenta o cincuenta remeros, y existía la costumbre de diferenciarlos en función del
número de bancos.

-El karv, menos importante que el langskip, no estaba dotado de bancos de remo fijos. Según sus dimensiones, el número de remeros variaba de seis a treinta y dos.

Los más pequeños podían utilizarse para la navegación costera, a lo largo de las costas europeas, o en los ríos rusos, mientras que los más grandes, como la nave de Gokstad, eran perfectamente aptos para participar en las expediciones guerreras.

- El término knarr designaba una embarcación concebida para el transporte de mercancías a largas distancias. En este tipo de barco se privilegiaba la capacidad de transporte en detrimento de la elegancia de las líneas. 

Este criterio llevó a los carpinteros de ribera a realizar navíos más anchos y de mayor capacidad que los destinados a las expediciones guerreras. Es probable que hubiese knarrs de diversos tamaños, pensados para necesidades específicas.

El único ejemplo de knarr encontrado hasta ahora es una de las naves Roskilde que ya mencionamos. Es corto (15,90 metros) con relación a la anchura (4,80 metros). Se ha calculado que debía de tener una carga bruta de quince toneladas de flete.

Se emplearon knarrs para la colonización de Islandia y Groenlandia, y para los viajes con destino a Vinland.
Sin embargo, los navíos construidos en la época vikinga no se emplearon únicamente para cumplir con las tareas a las que estaban destinados, sino que parece que fueron aprovechados en numerosas ocasiones para actividades guerreras.

- El término snekkja o skuta quedaba reservado a un barco pequeño, y el de sheid, al más pequeño de los barcos de guerra, unos trece bancos.

La construcción naval escandinava dio un paso importante con la nave de Kvalsund. Por primera vez, la embarcación está dotada de quilla y de un gobernalle. La quilla, todavía muy primitiva, refuerza la estructura y mejora la estabilidad. 

Los anchos maderos de la tablazón de las naves precedentes han sido reemplazados por hiladas más estrechas, que proporcionan al casco una mayor elasticidad. El remo de popa, utilizado hasta entonces para timonear es reemplazado por un gobernalle fijado en la regala. 

A estribor, hacia la popa. El timonel era accionado con ayuda de una barra libre, situada perpendicularmente al eje longitudinal de la embarcación. Con ello fue posible navegar a vela en el mar.

La nave de Gokstad fue construida en roble, a excepción del puente, el mástil y los remos, que son de pino. El casco es más ancho que el de los anteriores barcos. La proporción entre la manga y la eslora es de 0,23 m, en lugar de 0,17 m como en la nave de Kvalsund, o de 0.14 m como en la nave de Nydam. El grueso patín que hacía las veces de quilla en la nave de Kvalsund fue reemplazado por una verdadera quilla en forma de T, de una sola pieza. 

El casco, armado en tabladillo, se compone de dieciséis tablas entre el galbord y el piso, nueve de las cuales están por debajo de la línea de flotación. Las tablas están ajustadas sobre diecinueve cuadernas. Por debajo de la línea de flotación no están clavadas, sino ensambladas con ayuda de raíces de abeto. 

Lo que se pretendía con eso era reducir la fatiga de la nave, permitiendo que el casco trabajase con flexibilidad. El calafateado de las uniones se realizaba con pelo de vaca untado de brea.

Dado que la borda está más elevada por encima del agua que en las aproximadamente, fue construido en madera de roble y tenía una longitud de unos treinta metros. Al parecer, podía transportar de cincuenta a sesenta personas.

Se utilizó roble, pino y tilo para el knarr que, posiblemente, se construyó en el sur de Noruega. El armazón se conserva en un 60-70 %. 

Destinado a transportar flete en navegación de altura, está dotado en su parte central de un espacio abierto, que servía de caía para las mercancías. Debido a esta disposición, sólo hay orificios para los remos en la proa y en la popa.

La mayor parte de lo que actualmente sabemos sobre la forma de vida de los vikingos se lo debemos a las sagas que escribieron los islandeses durante el siglo XIII, después de que hubiesen sido transmitidas oralmente de generación en generación. 

Y según nos cuentan La Saga de los Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo, en el año 1000, Leif Eriksson llegó a una tierra desconocida, a la que puso el nombre de Vinland. Aquella Vinland era parte de lo que hoy llamamos América. 

Las sagas islandesas eran crónicas familiares de los primeros colonos que se establecieron en la isla y sus primeras generaciones. Entre ellas estaban la Saga de Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo, donde se relatan los viajes realizados a aquella tierra que llamaron Vinland, y que 500 años más tarde, y más al sur, sería descubierta oficialmente por Cristóbal Colón.

Las sagas comenzaron a recuperarse en el siglo XVIII, cuando los reyes daneses mandaron un anticuario a Islandia en busca de libros antiguos. 

Alguno de los barcos llegó a hundirse en su viaje de vuelta y muchos otros ejemplares se quemaron en un gran incendio que destruyó la Biblioteca de Copenhague, con lo cual se perdió para siempre la mayor parte de esos valiosos manuscritos únicos que nos ayudarían a comprender mejor a aquellos islandeses y groenlandeses que se enfrentaron a todos los fenómenos naturales para llegar a nuevas tierras. 

Posiblemente hubiera otras sagas que complementaban lo poco que ahora sabemos acerca de las exploraciones de Vinland.

En una plaza de Reykjavik hay una estatua dedicada al islandés Leif Eriksson donada por los Estados Unidos por haber sido el primer europeo en llegar al continente americano, según la tradición de las sagas islandesas. 

Pero, de igual manera que Islandia no fue descubierta por Ingolfur Arnarson ni Groenlandia por Erik el Rojo, las costas americanas que recibirían el nombre vikingo de Vinland tampoco fueron descubiertas exactamente por Leif Eriksson. 

En los tres casos no se llevó el honor y la gloria de la posteridad el primero que llegó si no el primero en establecer la primera colonia estable. 

Aunque las dos sagas mencionadas cuentan la misma historia, hay datos en los que no coinciden y algunos que incluso son contradictorios, aunque la leyenda de Vinland puede resumirse de esta manera:

En Groenlandia se corrió la voz de que un tal Björn Herjulfsson había encontrado unas nuevas tierras situadas más hacia el oeste, a cuyas costas fue arrastrado por una tormenta en un viaje entre Islandia y Groenlandia. Alrededor del año 1000 y con el mismo espíritu aventurero que su padre, Erik el Rojo, Leif Eriksson embarcó acompañado de 35 hombres en busca de esas tierras. 

Fue llegando a diversos lugares a los que denominó según fuese el elemento predominante del paisaje: Primero fue Helluland (Tierra Pedregosa), después Markland (Tierra de Bosques) y por último, Vinland (Tierra de Vides). Se supone que estos tres lugares son los que actualmente corresponden a Baffin, Labrador y Terra Nova. 

En esta última isla, concretamente en L'Anse des Meadows, se han descubierto restos de casas, unos 130 pequeños objetos y una herrería que puede fecharse justamente alrededor del año 1000, y que bien pudo servir de base para que aquellos hombres realizasen expediciones hacia el sur del continente.

En Vinland encontraron una tierra fértil con buen clima, donde los inviernos no suponían la interrupción de la vida cotidiana, con abundante pesca y caza. Era un lugar perfecto para iniciar una colonia. El nombre fue debido a unas vides salvajes que allí crecían, imposibles de encontrar en su tierra de origen.

Leif regresó a Groenlandia con el barco cargado de madera, un elemento muy necesario y valioso en esa isla, donde no había bosques, y uvas (algunos investigadores piensan que más bien debían ser algún tipo de bayas silvestres, de las que igualmente podía hacerse vino). 

Su padre había muerto y él, que por su hazaña recibió el apodo de "el Afortunado", tuvo que hacerse cargo de la granja familiar, siendo su hermano Thorvald quien organizase la siguiente expedición.

Estos nuevos colonos, tras permanecer dos años en Vinland, construyeron nuevas casas y extendieron el territorio explorado. Al regresar a Groenlandia hicieron una parada en cierto lugar, donde tuvieron el primer contacto -desafortunado- con los indios nativos, a los que llamaron skraeling. 

El tercer viaje estuvo a cargo de otro hijo de Erik el Rojo, Thorstein, pero el barco fue alejado de su ruta por una tormenta y finalmente todos los tripulantes, excepto una mujer, murieron a causas de una epidemia.

El cuarto viaje lo realizaron sesenta y cinco personas, al mando de Thorfinnur Karlsefni, en dos barcos bien equipados. Tras una temporada inicial que les debió parecer la vida en el paraíso, volvieron a hacer acto de presencia los skraeling, que pretendieron cambiarles pieles por sus espadas de hierro, que los indios desconocían. 

La negativa de los nórdicos ocasionó algunos problemas, hasta que la colonia nórdica decidió regresar a Groenlandia, después de tres años en Vinland, llevando consigo un buen cargamento de madera, que allí venderían a buen precio.

En este viaje se produjo el nacimiento de Snorri, hijo de Thorfinnur Karlsefni y su esposa Grudrid, primer niño nórdico nacido en Vinland. 

El quinto y último viaje documentado en las sagas estuvo protagonizado por Freydis, hermana de Leif. Esta expedición se hizo con dos barcos, perteneciendo el segundo a unos comerciantes islandeses. 

Pasaron un año, sin que hiciesen acto de presencia los skraeling, aunque no por eso tuvieron exentos de problemas, ya que Freydis se encargó de que las tripulaciones de los dos barcos (groenlandeses e islandeses) mantuviesen malas relaciones y andaran siempre con disputas por cualquier cosa. Finalmente convenció a su marido y a los suyos para que matasen a los groenlandeses, encargándose ella misma de matar a las mujeres que les acompañaban, quedándose así con toda la mercancía.

Durante mucho tiempo nadie creyó que las sagas contasen hechos reales, sobre todo las que trataban de Vinland. Hasta que, en los años 60, un grupo de arqueólogos, dirigidos por el noruego Helge Ingstad, descubrieron en L'anse aux Meadows, al norte de Terranova (Canadá), los restos de ocho casas similares a las viviendas vikingas y algunos utensilios de uso común entre los nórdicos. 

No se sabe exactamente si ese es el lugar al que Leif Eriksson llamó Vinland y donde construyó sus casas, ya que el paisaje que describen las sagas puede haber variado debido a las transformaciones climáticas de los últimos mil años, pero hasta el momento no se ha encontrado nada mejor. L'Anse aux Medaws es ahora un Monumento Histórico Nacional de Canadá y está incluido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En este tema hay tantas teorías como teóricos. Si está bastante claro que Helluland sea la isla de Baffin y Markland algún lugar de Terranova o Labrador, la ubicación de Vinland es más problemática y las teorías van por todo el litoral atlántico de Norteamérica, desde Nueva Inglaterra hasta Florida, aunque el experto en temas nórdicos Erik Whalgren, que ha estudiado a fondo las sagas y ha recorrido la región, además de poner en evidencia falsas pruebas vikingas en Norteamérica, la sitúa entre las actuales fronteras de Canadá y Estados Unidos, justo en la bahía de Passasmaquoddy, cuyas condiciones orográficas y el tipo de mareas coincide bastante con el descrito en las sagas; en esas inmediaciones también puede situarse el límite norte del crecimiento de las vides y los cereales salvajes así como el límite sur de los ríos salmoneros.

Por mucho que se haya puesto en duda, la llegada a Vinland tiene poco de extraordinario, dentro del contexto de los viajes vikingos. 

Sus barcos fueron la gran obra de ingeniería de su época. Si llegaron hasta Islandia atravesando todo el Atlántico, ¿cómo no iban a llegar desde Groenlandia hasta el noroeste de la actual Canadá, cuando sólo los separa una distancia de una treintena de kilómetros? 

El resto sólo era cuestión de seguir la navegación costera hacia el sur, hasta llegar a tierras de clima más suave. Lo realmente extraordinario hubiera sido que nunca lo hubiesen hecho. 

En 1893, poco después de que se rescatara el barco de Gokstad (Noruega) en unas excavaciones arqueológicas, se hizo una réplica exacta del mismo, usando los mismos materiales y las mismas herramientas que usaban los vikingos. Y ese barco, capitaneado por Magnus Andersen, cubrió en 27 días la distancia que separa Noruega de Estados Unidos, donde fue exhibido en la feria universal de Chicago.

Y, de todas maneras, la llegada de los vikingos en el año 1000 no invalida en absoluto los méritos de Cristóbal Colón. Según todas las historias de colonizaciones vikingas, el mérito se lo llevaba quien conseguía que se mantuviese en un nuevo lugar una comunidad de manera estable, no el que primero hubiese llegado. 

Cuando Colón llegó a América, las colonias de Groenlandia ya no existían, el cristianismo había acabado con las tradiciones vikingas y el recuerdo de Vinland posiblemente ya estaba borrado de la memoria de la mayoría de los nórdicos.

Por otro lado, y haciendo jugar a nuestra fantasía, ¿qué hubiese ocurrido si aquellos nórdicos hubiesen llevado caballos a Vinland y hubiesen intercambiado sus armas de hierro con los skrelings? ¿De qué manera hubiera cambiado ese detalle la historia de la posterior conquista de América? 

O, mejor aun, ¿cómo se habría transformado el mundo de haber prosperado la colonia de Vinland? ¿Se habrían mezclado los nórdicos con los skraeling tal como hicieron en Europa con los eslavos, los irlandeses o los franceses, produciéndose la correspondiente ósmosis de culturas? 

Si se hubiera producido cualquiera de estos casos, el mundo actual sería muy distinto a como es. Pero ya no podemos saberlo. Sólo nos es posible soñar.

En 1893, el noruego Magnus Andersen construyó una réplica del barco encontrado en Gokstad. Dirigió la obra de forma que la construcción se ajustase todo lo posible al modelo original y con elementos similares; por ejemplo, para el mástil buscaron un roble de 5 metros de alto y 1,5 de diámetro, que pesaba unas 4 toneladas. 

La tripulación se compuso del propio Magnus como capitán, más 9 marineros y 2 timoneles. Partieron del puerto de Bergen el 30 de abril y llegaron a Terranova el 27 de mayo, demostrando por primera vez que las historias que se contaban en las sagas se pueden tomar como ciertas.

Primer hijo del que tal vez sea el vikingo más famoso, Erik el Rojo, nació alrededor del año 975 en Islandia, siendo educado por un germano llamado Thyrker (este hombre le acompañaría en el viaje a Vinland). Aprendió el lenguaje rúnico y varias lenguas europeas, además de todo lo necesario sobre la navegación y el comercio. A los doce años realizó el correspondiente rito de pasaje y regresó a la granja paterna. 

Ese mismo año, su padre mató a un hombre, por lo que fue condenado a un exilio de tres años por la Asamblea (Thing). Erik el Rojo decidió aprovechar ese tiempo para comprobar la existencia de una gran isla al oeste de la que había oído hablar. Así llegó a Groenlandia, donde establecería una colonia.

Leif hizo su primer viaje mandando un barco con mercancías hacia Noruega. La llegada se retrasó bastante, al ocurrir algunos problemas con el barco en las islas Hébridas, a causa de una tormenta, por lo que el regreso no fue posible hasta la primavera siguiente. En aquel tiempo Noruega estaba gobernada por el rey Olf Tryggvason, que se destacó por sus esfuerzos en convertir su país y otros de su influencia al cristianismo. Al ser Leif hijo de tan prominente padre, lo acogió durante el invierno en Nídaros (actual Trondheim). 

Cuando Leif se dispuso a volver a su país, se bautizó junto con sus hombres, y el rey Olaf le hizo el encargo de convencer a su padre para que se convirtiese, lo cual facilitaría enormemente la labor de los misioneros. Pero Erik nunca aceptó para sí mismo otra religión que no fuese la de sus antepasados, aunque le construyó a su esposa Thjódhild una pequeña iglesia en las inmediaciones de la granja. 

Eso sí, su tolerancia no tuvo correspondencia por parte de ella, que desde su conversión se negó a compartir la cama con un pagano.

De entre todos los Grandes Dioses de esta Mitología, tres de Ellos recibieron culto en todos los pueblos Vikingos:

Wodan, que entre los vikingos del Norte era llamado Odín. ; Donar, cuyo nombre escandinavo era Thor, y Tiuz, al que los vikingos del Sur llamaban Ziu, y los escandinavos, Tyr. Estos tres y algunos otros pertenecen a la raza divina de los Ases. Y junto a ellos se encuentra otra raza divina, anterior a la llegada de éstos: la de los Vanes; cuyo dios más importante es Freyr. Las leyendas cuentan que tras una terrible lucha, llegaron a un acuerdo de convivencia. 

Cuando una cultura y sus Dioses eran invadidas por otra y los Dioses de ésta, siempre ha dejado un rastro en la historia en forma de luchas divinas, que en el caso de los vikingos dio como resultado una fusión de ambas que se plasmó en un Panteón compuesto por dos familias divinas que conviven en

En Escandinavia, y muy particularmente en Suecia, se creía en la existencia de otra raza de Dioses, los Vanes, dioses que en lugar de guerreros eran pacíficos y benévolos. Divinidades de los campos y de los prados; de los bosques, de la luz y de la fecundidad de la tierra. Dispensadores de bienes para los hombres. Bienes que incluyen el comercio, la navegación y la riqueza. 

Una tradición cuenta su guerra con los Ases, pero no es más que un relato-pretexto y en todo caso algo tosco para explicar un hecho que pudo ser producido por un cambio de Era como el paso de Tauro a la de Aries; con su consiguiente cambio bélico en las divinidades, o por la invasión sufrida por ciertos pueblos agrícolas y adoradores de la tierra con la llegada de tribus guerreras. 

En todo caso las dos familias de Dioses conviven armoniosamente en la mitología vikinga y entre los Ases dos vanes poderosos, como son:

Njord y su hijo Freyr, otorgadores de riqueza, y protectores de la navegación.


ODIN

ODÍN ERA EL DIOS PRINCIPAL DE LA MITOLOGÍA ESCANDINAVA. EL "REY DE UN SÓLO OJO", COMO ERA LLAMADO, SE SIENTA SOBRE EL HLIDSKIALF CON EL YGGDRASIL EN EL PEDESTAL OBSERVANDO LOS NUEVE MUNDOS. CON GUNGNIR EN LA MANO DERECHA, ODÍN VA ACOMPAÑADO NORMALMENTE POR LOS DOS CUERVOS HUGIN Y MUNIN, QUE SON LA EXTENSIÓN DE SUS OÍDOS Y OJOS. TODOS LOS DÍAS LOS SUELTA A VOLAR EN BUSCA DE CUALQUIER ACONTECIMIENTO EN EL MUNDO Y ASÍ PODER CONTÁRSELO A SU AMO. SE LE CONSIDERA EL PADRE DE TODOS Y ES EL RESPONSABLE DE LA CREACIÓN DE LAS RUNAS. 

LA OBTENCIÓN DE SU SABIDURÍA SUBLIME LE VALIÓ UNO DE SUS OJOS, QUE DEJÓ EN EL POZO DE LA SABIDURÍA A CAMBIO DE BEBER UN SORBO DE SU AGUA. ODÍN TENÍA DOS ESPOSAS ADEMÁS DE FRIGG. SU PRIMERA MUJER SE LLAMABA JORD Y CON ELLA ENGENDRÓ A THOR, SU HIJO MÁS PODEROSO. FRIGG ERA LA SEGUNDA, Y SU FAVORITA, Y SÓLO A ELLA LA DEJABA SENTARSE EN EL TRONO HLIDSKIALF. LA TERCERA ESPOSA ERA RINDA, CON QUIEN TUVO A SU HIJO VALI, QUIEN SOBREVIVIRÍA AL RAGNAROK.

Odin, el dios supremo

El padre de todos los dioses, destinado a morir en las mandíbulas del lobo Fenris:
Odin era uno de los más trágicos y nobles dioses, tal era su sabiduría que era incapaz de ser feliz, ya que podía ver el Ragnarok. A veces se le conoce por el nombre de Wotan o Woden, y el día miércoles, en ingles Wednesday, recibe su nombre de el. Es caracterizado como el dios protector de los guerreros valerosos y nobles.

Odin era uno de los dioses originales, hijos de Bor, todos los dioses del Asgard descendían de el. Desde el Hlidskialf, su trono, podía ver por completo los nueve mundos, la única persona que se podía sentar en su trono era su segunda esposa Frigga. 

Tenia otras dos esposas, Jord o Erda, con ella engendro a Thor y Rinda, que representaba la tierra fría del invierno y Odin solo aceptaba estar con ella un corto periodo de tiempo, con esta engendro a Vali, uno de los pocos dioses que sobreviviría al Ragnarok.

Se suele mostrar a Odin con su lanza, Gungnir, y con el brazalete Draupnir, que se regeneraba cada siete días. Sobre el se podían ver a dos cuervos, Hugin y Munin, cuyos nombres significaban pensamiento y memoria, eran la extension de sus ojos y oídos. 

También tenia a sus ordenes dos lobos, Geri y Freki, estos simbolizaban el espíritu cazador innato de su amo, eran alimentados con la carne que se suponía era para Odin, ya que este solo se alimentaba de aguamiel.

Según ciertas leyendas, algunos guerreros eran invadidos por el espíritu de Odin y luchaban con una ferocidad tremenda, y por esto eran gratos a los ojos de Odin.

La sabiduría de Odin

Una vez creado el mundo, Odin hizo una visita a Mimir, el guardián del pozo de la sabiduría. Odin se acerco a Mimir y le pidió un trago de esa agua, ya que para ser el rey de los dioses necesitaba la sabiduría que proporcionaba el agua del pozo.

Mimir accedió, pero a cambio Odin tuvo que arrancarse un ojo y tirarlo al pozo, donde se convirtió en un objeto pálido y a la vez brillante, así pues, el ojo del pozo simboliza la Luna y el que le quedaba en el Sol.

Al regresar le arranco una rama a Yggdrasil y se hizo su lanza, Gungnir. Y al cabo del tiempo supo el precio que había de pagar por poseer la sabiduría, ya que podia ver con total claridad el Ragnarok y su desenlace final, con esto su rostro siempre alegre cambio a una cara que destellaba tristeza. Esta era la razón de que Odin solo bebía aguamiel y no comía nunca.

El Valhala y los Einheriar

Odin tenia tres palacios principalmente: el Gladsheim, la sala de reuniones; el Valaskialf, donde estaba el Hlidskialf; y el Valhala, palacio donde iban los elegidos que habían muerto en combate. 

Morir en combate era la muerte más noble que un nórdico podía esperar, la muerte de viejo era una deshonra. 

Cuando había una batalla en el Midgard, Odin enviaba a las Valquirias, que hacían una selección entre los mas valerosos guerreros que habían caído, estos eran los Einheriar.

En el Valhala, los Einheriar comían carne de un jabalí, Saehrimnir, que era sacrificado todos los días y después se regeneraba milagrosamente; y se bebía aguamiel.

Una vez estaban saciados, luchaban en el patio destrozándose los unos a los otros hasta que el cuerno sonaba de nuevo. Las heridas sanaban inmediatamente y los combatientes, como buenos amigos volvían de nuevo a otro banquete.

El Lobo Fenris

¿Os suena de algo? Este lobo era temido y respetado por los vikingos como uno de sus dioses, según la mitología Vikinga, es un lobo sanguinario, en la batalla no da ni pide cuartel y suele acabar tan cubierto de su propia sangre como de la de sus enemigos, esta es su historia:

El lobo Fenris es una criatura de Asgard, y se dice que es hijo de Loki y la gigante Angrboda. Es un lobo gigantesco con inteligencia humana, una fuerza colosal y capacidad para cambiar su forma. Después de alcanzar la madurez, Fenris amenazara a Iduna, el guardián de las manzanas doradas de la inmortalidad, y fue expulsado a Varinheim por Haakun el Cazador.

Mas tarde los dioses decidieron que era imprudente dejar a Fenris rondando libremente por la tierra. Por ello jugaron un juego con el lobo para ver cuan fácilmente podía romper las ataduras que ponían sobre él. 

Cada vez forjaban una cadena de hierro mas gruesa y robusta, pero Fenris las rompía todas. Finalmente Odin ordeno a manos enanas forjar unas cadenas encantadas. 

El enano así lo hizo y las fabrico de una substancia parecida a la plata de resistencia fenomenal llamada Gleipnir. Cuando los dioses retaron a Fenris a romper su atadura, los sentidos del lobo sintieron que la substancia era una trampa. Fenris accedió solo si uno de los dioses ponía su mano en su boca como gesto de confianza, si la atadura fuese irrompible, Fenris mordería. Los dioses se reunieron para discutir, y solo Tyr, el valiente dios de la guerra, se ofreció para semejante sacrificio. 

Tyr coloco su mano derecha en las fauces del lobo mientras la cadena fue colocada en su lugar, cuando Fenris descubrió que estaba atrapado mordió la mano de Tyr. Los dioses entonces ataron a Fenris en la roca donde ha permanecido hasta ahora.

Se ha profetizado que cuando llegue el Ragnarok, Fenris devorara a Odin.
Ragnarok: Según la mitología vikinga, la batalla final entre los dioses y las criaturas del caos.


FREYR

FREYR ERA EL DIOS DE LOS DUENDES, DEL SOL Y EL BUEN TIEMPO, LO CUAL ERA MUY APRECIADO POR LOS HABITANTES DE LOS PUEBLOS DEL NORTE DE EUROPA, DONDE LA MAYOR PARTE DEL AÑO TODO ESTABA CUBIERTO DE OSCURIDAD Y DEL FRÍO DEL HIELO. ERA UN DIOS MUY VENERADO Y SE LE TENÍA EN ALTA ESTIMA, SIENDO COMO ERA UN DIOS CREADOR DE VIDA, EL DIOS DE LA FERTILIDAD. FREYR ERA HIJO DE NJORD, EL DIOS DE LOS MARES Y DE LOS VIENTOS, Y DE LA GIGANTA SKADI. ERA EL MÁS IMPORTANTE DE LOS DIOSES VANIR. COMO DIOS DE LOS DUENDES SE LE CONCEDIÓ EL MANDO DEL REINO DE ALFHEIM, LA TIERRA DE LOS DUENDES Y DE LAS HADAS. SIEMPRE VIAJABA A LOMOS DE SU JABALÍ DE ORO, GULLINBURSTI, O A BORDO DE SU ESPLÉNDIDO BARCO SKIDBLADNIR, UNA NAVE PLEGABLE Y DE BOLSILLO.


TYR

DIOS DE LA GUERRA POR EXCELENCIA, TYR ERA HIJO DE ODÍN Y DE FRIGG. SE TRATABA DEL MÁS VALIENTE DE LOS DIOSES AESIR, SIENDO DIOS DEL COMBATE Y DEL HONOR MARCIAL. ERA POR ELLO SU NOMBRE, JUNTO AL DE ODÍN, EL QUE SE INVOCABA ANTES DE LAS BATALLAS. SE LE REPRESENTA COMO UN DIOS MUSCULOSO Y DE BUENA COMPLEXIÓN, AUNQUE ERA MANCO. ERA EL PATRÓN DE LAS ESPADAS Y SU NOMBRE APARECÍA CON FRECUENCIA GRABADO EN MUCHAS ESPADAS ESCANDINAVAS. SE TRATA ADEMÁS DEL DIOS QUE DA NOMBRE AL TERCER DÍA DE LA SEMANA EN INGLÉS: TUESDAY (= TYR´S DAY). UNO DE LOS ACONTECIMIENTOS MÁS IMPORTANTES POR LOS QUE SE LE RECUERDA ES EL EPISODIO DE LA ATADURA DEL LOBO FENRIR, EL MALÉFICO HIJO DE LOKI. EL CONTRIBUIR A ATAR DEFINITIVAMENTE AL LOBO CON GLEIPNIR, EL MÁGICO CORDEL, LE COSTARÍA UNA DE SUS MANOS CUANDO SE LA OFRECIÓ A LA BESTIA PARA PODER ATRAPARLA.


BALDER

BALDER ERA EL DIOS DE LA LUZ Y DE LA VERDAD. SE LE REPRESENTA COMO EL DIOS MÁS HERMOSO DE TODOS LOS AESIR. SU MELENA RUBIA SIMBOLIZABA LOS RAYOS SOLARES DEL VERANO, QUE CALENTABAN LA TIERRA Y EL ESPÍRITU DE LOS HOMBRES. QUIZÁS FUE EL DIOS MÁS AMADO DE TODOS Y SU IMPORTANCIA ERA TAL QUE SE AFIRMABA QUE SERÍA EL SUCESOR DE ODÍN TRAS LA BATALLA DEL RAGNAROK. POSEÍA UN CONOCIMIENTO INCREÍBLE ACERCA DE LAS RUNAS Y DE LAS HIERBAS MEDICINALES, POR LO CUAL SE LE TUVO EN GRAN ESTIMA EN TIEMPOS DE ENFERMEDADES Y EPIDEMIAS EN EL MIDGARD. ERA HIJO DE ODÍN Y FRIGG Y ESPOSO DE NANNA, LA DIOSA DE LA VEGETACIÓN. VIVÍA EN EL BREIDABLIK, PALACIO CON EL TECHO DE ORO Y COLUMNAS DE PLATA MACIZA. SE ASEGURABA QUE SU UMBRAL NO PODÍA SER CRUZADO POR NADA FALSO. ERA GEMELO DEL DIOS HODUR, QUE CONTRADICTORIAMENTE, ERA TODO LO OPUESTO EN ÉL: EL DIOS DE LA OSCURIDAD Y EL PECADO.


LOKI

ERA EL MÁS TRAVIESO Y MÁS MALVADO DE LOS DIOSES ESCANDINAVOS. ERA LA DIVINIDAD DEL ENGAÑO, DE LAS MENTIRAS Y DEL CAOS. POSEÍA UNA MENTE PERVERSA Y EL DESEO DE DISCORDIA ERA UNO DE SUS RASGOS MÁS CARACTERÍSTICOS. ERA UN PERSONAJE AMBIGUO: SE MOVÍA ENTRE LA NECESIDAD DE AYUDAR A LOS DEMÁS Y A LA VEZ LA DE ENFRENTARLOS. SUS ENGAÑOS ERAN A VECES INOCENTES, PERO EN OTRAS OCASIONES PODÍA CREAR LAS CATÁSTROFES MÁS LAMENTABLES. FUE EL MAYOR RESPONSABLE DE LA MUERTE DE BALDER. SE CONSIDERABA EN GENERAL LA ANTÍTESIS DE ODÍN. SE AFIRMA QUE ERA HIJO DE LOS GIGANTES LAUFEY Y FARBAUTI. CON LA GIGANTA ANGRBODA ENGENDRÓ A TRES DE LOS MÁS HORRIBLES MONSTRUOS DEL UNIVERSO: EL LOBO FENRIR, LA SERPIENTE JORMUNGAND Y HEL, LA DIOSA DEL MUNDO DE LOS MUERTOS.


BRAGI

ERA EL ESPOSO DE IDUN E HIJO DE ODÍN Y DE LA GIGANTA GUNLOD. SE TRATA DE LA DEIDAD MÁS IMPORTANTE PARA LOS BARDOS, PUES ERA EL DIOS NÓRDICO DE LA POESÍA Y DE LA MÚSICA. SE LE SUELE REPRESENTAR COMO UN ANCIANO CON UN ARPA DE ORO EN LA MANO, CON LOS CABELLOS CANOSOS Y UNA LARGA BARBA FLOTANTE ALREDEDOR DE SU CUERPO AL SON DE LA MÚSICA.

EN EL PANTEÓN NÓRDICO ESCANDINAVO TAMBIÉN TUVIERON GRAN RELEVANCIA LAS DIOSAS. DE ENTRE TODAS ELLAS, PODEMOS DESTACAR LAS MÁS IMPORTANTES:

FRIGG

ERA HIJA DE ODÍN Y DE JORD, Y ACABÓ POR CONVERTIRSE EN LA SEGUNDA ESPOSA DE SU PROPIO PADRE, SIENDO ADEMÁS SU FAVORITA. ERA LA PERSONIFICACIÓN DE LA TIERRA Y ASUMIÓ EL PAPEL DE DIOSA DEL AMOR CONYUGAL Y DE LA FIDELIDAD. EL AFECTO DE SU PADRE-ESPOSO HACIA ELLA ERA TAL, QUE ERA LA ÚNICA A QUIEN SE LE PERMITÍA SENTARSE AL LADO SUYO EN EL HLIDSKIALF. TENÍA UN BELLO PALACIO EN EL ASGARD QUE SE LLAMABA FUENSALIR, EN EL QUE TENÍA UNA RUECA, CON LA AYUDA DE LA CUAL CONSTRUÍA LAS NUBES QUE FLOTABAN SOBRE EL MIDGARD. EN ESTE PALACIO VIVÍAN AQUELLAS PAREJAS CUYO AMOR ERA PURO E INMACULADO.


FREYA

ERA LA HIJA DE NJORD, Y POR TANTO, LA HERMANA DE FREYR. SIEMPRE SE LA RELACIONÓ CON ODUR, EL HERMOSO DIOS DEL AMOR PURO, A QUIEN LE DIO DOS HIJOS. ERA LA DIOSA NÓRDICA DE LA FERTILIDAD Y DEL AMOR FÍSICO. DE ENTRE TODAS LAS DIOSAS DEL ASGARD, PUES ERA AQUÍ DONDE VIVÍA, A PESAR DE SER UNA VANIR, FREYA ERA LA MÁS BELLA. SU PALACIO, SESSRYMNIR, DABA COBIJO A LAS ESPOSAS Y CONCUBINAS DE LOS EINHERIAR. POR SU RELACIÓN CON ÉSTOS ÚLTIMOS, FREYA FUE LA ELEGIDA PARA SER LA REINA DE LAS VALKIRIAS, O GUERRERAS VÍRGENES. POR ESO A VECES SE LA VE REPRESENTADA VESTIDA CON EL UNIFORME DE BATALLA.


IDUN

IDUN ERA LA ESPOSA DE BRAGI Y NO TENÍA PADRES, PUES NO LLEGÓ NUNCA A TENER UN NACIMIENTO. ERA LA DIOSA ETERNA DE LA JUVENTUD Y SE PENSABA QUE TAMPOCO CONOCERÍA LA MUERTE. ERA ESTA JOVEN DIOSA QUIEN SUMINISTRABA LAS MAGNÍFICAS MANZANAS DE LA JUVENTUD A TODOS LOS AESIR DEL ASGARD, QUIENES ESQUIVABAN POR ELLO LOS INCESANTES AZOTES DE LA VEJEZ Y DE LAS ENFERMEDADES.


LAS NORNAS

LAS NORNAS ERAN LAS TRES DIOSAS DEL DESTINO DE LOS HOMBRES, DE LOS DIOSES Y DEL MUNDO. A URD, LA PRIMERA DE ELLAS, SE LA REPRESENTA COMO UNA ANCIANA QUE MIRA HACIA EL PASADO. VERDANDI ERA LA JOVEN NORNA DEL PRESENTE Y TENÍA SU MIRADA SIEMPRE FIJA HACIA ADELANTE. LA TERCERA ERA SKULD, MUY CAPRICHOSA, Y SE LA REPRESENTABA SIEMPRE CON UN LIBRO CERRADO O UN ROLLO DE PAPEL SIN DESENROLLAR, LO QUE SIMBOLIZABA EL FUTURO INCIERTO. TODOS LOS DÍAS, LAS TRES NORNAS TEJÍAN EN SU RUECA LA TELA DEL DESTINO, PERO AL FINAL DEL DÍA SKULD SOLÍA DESHACER LO QUE SUS HERMANAS HABÍAN TEJIDO. LOS DIOSES SIEMPRE LES CONSULTABAN LOS ASUNTOS DE RELEVANCIA Y LES PEDÍAN CONSEJO; Y NO SIEMPRE SUS REVELACIONES ERAN CLARAS.


EDDA

Los edda son poesías de temas heroicos y mitológicos. Los primeros están relacionados con los poemas de la vieja tradición germánica: algunos se remontan a la época de Atila y sus luchas con los godos, otros tratan los temas que siglos más tarde popularizaría Wagner, como Sigfrido, los Nibelungos o el Crepúsculo de lo Dioses. 

Los mitológicos hablan del origen y el fin del mundo, de los dioses y sus relaciones con los hombres. Gracias a estos poemas conocemos bastante bien la vida cotidiana de los dioses vikingos.

Los escaldos eran poetas cortesanos que seguían o acudían a los reyes y los grandes señores cantando sus hazañas reales o imaginarias - esos poemas se llamaban drapas -, recibiendo protección y generosos regalos a cambio; las denominaciones de dadivoso y donador de anillos son frecuentes en sus poesías para designar a los anfitriones.

Aunque este arte se desarrolló en Noruega, acabó siendo una especialidad islandesa. Los escaldos islandeses fueron los más famosos; recorrían tanto su propio país como las cortes de los reinos escandinavos y de las Islas Británicas. 

En la mencionada Saga de Egil Skallagrimson, el protagonista, considerado como el escaldo más importante de todos los tiempos, salva su vida con una poesía (Rescate de la cabeza) de halago a un rey previamente ofendido. 

Otro de los poemas que el protagonista escribe hacia el final de su vida increpando a Odín por haberlo traicionado arrebatándole a su hijo favorito (Sonaturck - La pérdida irreparable de los hijos), está considerado como una de las cumbres literarias de la era vikinga.

El cristianismo terminó por consolidarse de hecho en Dinamarca y Noruega, ya que antes sólo lo había sido por decreto. En Suecia, los cultos paganos estaban más arraigados, pero tras la fusión de los dos reinos principales, acabaron reduciéndose paulatinamente. 

Así, los tres países se convirtieron en monarquías hereditarias cristianas integradas en el mundo medieval europeo, llegando a participar en las Cruzadas. 

No sólo se acabaron los saqueos, excepto muy contados casos aislados, si no que los antiguos saqueadores se convirtieron en víctimas de las incursiones de tribus eslavas, sobre todos los wendos, asentadas en las costas bálticas del sur.

Poco después de la era vikinga, los suecos iniciarían pronto la colonización de Finlandia, los daneses la de las tierras bálticas, y los noruegos acabarían dominando Groenlandia e Islandia. Y la Liga Hanseática tomaría el relevo de las rutas comerciales que los vikingos habían abierto entre norte y sur, oriente y occidente, siglos antes.

Y los islandeses emprenderán la valiosa tarea de trancribir las sagas y los poemas de sus antepasados, sin los cuales, la historia de los vikingos contendría una insondable laguna y hubiera sido poco más que una crónica de asesinos sin sentimientos.

Antes de la conversión, el único alfabeto utilizado eran las runas, usado básicamente en las inscripciones funerarias. En Islandia, algunos misioneros se encargaron de adaptar la fonética islandesa al alfabeto latino, al que añadieron 2 letras ya usadas en el alfabeto anglo-sajón, y a comienzos del siglo XII se escribió el primer libro en islandés: la recopilación del viejo código de leyes. 

Muchos jóvenes islandeses llegaron a hacerse sacerdotes y obispos; fundaron sus propias escuelas para enseñar a los más jóvenes, y no estrictamente educación religiosa, como hubiera ocurrido en otras latitudes; ni siquiera en los oficios religiosos impusieron el latín a su lengua vernácula.

Tras siglos de olvido, los escandinavos comenzaron a interesarse por su propio pasado. Los reyes daneses y suecos mandaron expediciones a Islandia en busca de libros antiguos, únicos documentos escritos que hablaban de su pasado. 

Alguno de esos barcos llegaría a hundirse en su viaje de vuelta, perdiéndose para siempre un gran número de valiosos ejemplares únicos, a los que hay que añadir los que se quemaron en un gran incendio que sufrió Copenhague años más tarde. El rey sueco Gustavo Adolfo nombró un arqueólogo real encargado de buscar runas o cualquier otro vestigio histórico. 

El islandés Ari Magnusson, profesor en Copenhague, regresó a su país y recorrió la isla en busca de antiguos manuscritos; a veces se tuvo que conforma con partes de ellos, como los viejos pergaminos que sastres y zapateros usaban para hacer patrones.

El movimiento independenista-romántico islandés explotó el patriotismo aludiendo a los contenidos heroicos de las sagas y los Edda. El poeta sueco Esaias Tegnu escribió la Saga de Frithjof , al modo de las islandesas y tiene un enorme éxito. 

Otro poeta, Erik Gustav Geijur, aprendió por su cuenta nórdico-antiguo para poder leer las sagas islandesas; sus propios poemas cantan las glorias vikingas. 

Por primera vez en la historia se reivindica al vikingo constructivo frente a la imagen esterotipada durante siglos del vikingo sanguinario y ladrón, y hasta se llega a una exaltación excesivamente idílica que lleva la historia justo al lado contrario.

Los hallazgos de los barcos de Gosktad y Oseberg en Noruega y los de Roskilde en Dinamarca, la valiosa información reflejada en los restos arqueológicos recuperados en Gotland, Birka, Ribe y otros antiguos enclaves nórdicos, hicieron que la vieja imagen - que nadie negará -, cediera paso a la del vikingo constructivo (intrépido navegante, hábil artesano, genio literario, mercader astuto, fundador de ciudades y estados), completando entre ambas la visión de aquellos hombres que, casi surgiendo de la oscuridad, fueron el motor de la historia de la Europa periférica, y lo podrían haber sido de América de haber prosperado su empresa, abriendo caminos por donde circuló el comercio y la cultura entre lejanos países.

El nombre de Viking dado a cohetes exploradores espaciales o a importantes compañías navieras, el éxito de las exposiciones, la apertura de nuevos museos especializados, la copiosa bibliografía, la proliferación de festivales y mercados dan una idea del interés que los vikingos siguen despertando en la actualidad. 

Incluso en un lugar tan alejado del mundo vikingo como es Australia, se ha formado un club (Saga Viking), y hasta la compañía SAS ha puesto nombres vikingos a todos sus aviones.

Cada año se hacen nuevos descubrimientos. Muchos investigadores dicen que lo que se ha encontrado hasta ahora no es sino un pálido reflejo de lo que aun espera, sobre todo bajo las actuales granjas, reconstruidas una y mil veces sobre los terrenos de las anteriores desde hace siglos, donde reposan los restos de imprevisibles tesoros que pertenecieron a los lejanos antepasados de los presentes dueños. 

Por otro lado, los mares guardan en sus líquidas entrañas miles de barcos que no llegaron a buen puerto.

Saga era el nombre de la diosa de la historia, que cantaba baladas sobre los tiempos que fueron y los pueblos que ya dejaron de existir. Las sagas que han llegado hasta nosotros son narraciones cuya acción transcurre entre la época de la colonización de Islandia y la conversión al cristianismo. 

Se les puede considerar como las primeras novelas escritas en Europa e influyeron decisivamente en la creación del género de novela histórica atribuido a Walter Scott, que fue un lector insaciable de sagas. 

Están escritas en prosa, conservando una forma muy cercana al estilo oral, con una sencillez totalmente alejada del estilo rebuscado y grandilocuente europeo de aquella época; también es diferente en la ausencia de escenas fantásticas, ya que narran las crónica familiares de sus tatarabuelos, o sea un pasado relativamente reciente, con unas acciones y un tipo de vida no demasiado distinto o ajeno al de quienes las escribieron.

Los héroes de las sagas se nos muestran muy humanos, con sus virtudes y defectos, movidos muchas veces por el oleaje del destino, que les obliga a realizar acciones que se volverán definitivamente contra ellos. 

La mujer aparece como personaje secundario, aunque en el trasfondo suele ser la causa de muchos conflictos. No suele haber grandes amores, si acaso grandes obsesiones que ocasionan duelos, venganzas, destierros, persecuciones.

Ningún manuscrito original ha sobrevivido - las copias más antiguas conservadas son del siglo XIII -, pero aquellos fueron copiados una y otra vez, primero en finas pieles de animales y después en papel, dentro del gran negocio que fueron las transcripciones, con gran número de copistas trabajando a tiempo completo en los monasterios. 

Desde el principio gozaron de una gran popularidad; los largos inviernos, el alto índice de alfabetización y la accesibilidad de los libros convirtieron la lectura en el gran pasatiempo nacional. 

Aunque hay algunas sagas que también cuentan viajes de exploradores o historias reyes noruegos, lo normal es que narren las andanzas cotidianas de personajes pertenecientes a las grandes granjas-familias islandesas.

Cada región desarrolló sus propias sagas cuya acción e indicaciones acerca del paisaje se podría seguir sobre un mapa o sobre el propio terreno; de hecho, en Islandia se hacen actualmente excursiones a lugares donde se desarrollan las sagas más célebres.

La violencia del paisaje islandés está unida a la vida de los hombres. Un elemento frecuente en las sagas es cómo habitualmente la tranquila vida de los granjeros acaba transformada por algún hecho aparentemente insignificante. La sangre debe fluir de igual manera que la lava fluye desde el centro de la tierra. 

La venganza debe cumplirse; así lo exige la tradición y el buen nombre de la familia; la tragedia acecha en cualquier momento. 

Es el destino de un pueblo guerrero que intenta dejar de serlo; en Islandia comenzaron una nueva vida, pero sólo ha cambiado el escenario; el drama sigue siendo el mismo que ya arrastraban en su tierras de origen.

Los escritores de sagas no solían firmar sus obras; uno de los pocos cuyo nombre nos ha llegado es Snorri Sturluson. Su vida es una saga en sí misma y se le puede considerar como una de las grandes figuras literarias de la Edad Media. 

Sus tres obras fundamentales son "El Círculo del Mundo", que es la biografía de los reyes noruegos desde los tiempos míticos hasta su presente, el "Edda" en prosa, que es un tratado dirigido a los escaldos (poetas) que querían escribir edda al modo antiguo, pero que no conocían ya las necesarias referencias y alusiones acerca de los viejos dioses, y "La saga de Egil Skallagrimsson", que es una de las sagas más conocidas.

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