Todo sobre las moscas, PRIMERA PARTE

Todo lo que siempre quiso saber sobre las moscas y nunca se atrevió a preguntar...

Todo sobre las moscas
¿Cómo sabremos si un insecto es un díptero?

Los dípteros tienen el cuerpo dividido en tres partes cabeza, tórax y abdomen.

1) En la cabeza se encuentra el cerebro en su interior y externamente se pueden observar, como partes principales:

a) Los ojos, que ocupan en general gran parte de la cabeza.

Están compuestos por un gran número (varios miles) de ojos individuales, semejantes a telescopios diminutos cuyos ejes longitudinales son ligeramente divergentes, por lo que apuntan en todas direcciones formando así una imagen global a modo de mosaico.

Dicho de otra manera, no tienen puntos ciegos, de ahí que nos vean venir sea de donde sea.

b) Las antenas, donde se encuentra el olfato. La agudeza olfativa que caracteriza a algunos dípteros, por ejemplo las moscas, es algo que podemos deducir perfectamente de las concentraciones masivas que se producen en breve tiempo allí donde hay carne podrida o acaban de ser expulsados excrementos.

Las moscas perciben los olores de la podredumbre o de un cadáver desde muy lejos, en el caso de la mosca doméstica la distancia puede ser de muchos kilómetros.

c) El aparato bucal, que básicamente está formado por la trompa. En el caso de los mosquitos es de tipo picador, y en el de las moscas, de tipo chupador, aunque existen muchas excepciones en ambos casos.

2) por su parte, el tórax presenta las patas (6, es decir, 3 pares) y las alas (movidas por unos poderosos músculos). En muchos dípteros su sentido del gusto se halla en las patas.

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A una mosca que esté deambulando por la mesa en la que tomarnos el desayuno le bastará con pisar una gota de mermelada para advertir su sabor: un dispositivo de lo más práctico, sobre todo para unos seres que están acostumbrados a tomar el alimento del suelo.

3) Finalmente, el abdomen no presenta apéndices externos, aunque se pueden apreciar los estigmas respiratorios (al igual que en el tórax).

En su interior se encuentran parcial o totalmente, varios aparatos vitales (excretor, digestivo, respiratorio, nervioso, etc.). Entre todos ellos, destacamos el aparato reproductor (que se encuentra en sexos separados), debido a la gran importancia que tiene, en general, para la correcta identificación de las especies.

Podríamos decir que todas estas características que acabamos de mencionar de los dípteros están también presentes, en general, en los restantes grupos de insectos.

Entonces, ¿en qué se diferencia el orden de los dípteros de los restantes órdenes de insectos como mariposas (lepidópteros), escarabajos (coleópteros), libélulas (odonatos), chinches (heterópteros), abejas (himenópteros) saltamontes (ortópteros), etc?

La respuesta es muy sencilla, si los estudiamos con detenimiento, observaremos que el tórax presenta únicamente dos alas, es decir, un par. De hecho, a palabra díptero proviene del griego y fue empleada por vez primera por Aristóteles (siglo IV adc) y significa ‘dos alas’. Por tanto, si tradujésemos la palabra al pie de la letra podríamos llamados dosalas o bialados.

El nombre vulgar de la mosca proviene del latín Musca y del griego Myia. No obstante, este carácter no es exclusivo de ellos, ya que excepcionalmente lo presentan también unas pocas especies de otros órdenes de insectos (por ejemplo algunas efímeras y homópteros). Además, algunas especies han perdido las alas, es decir, son ápteras.

Pero, lo que sí es único en ellos es que el segundo par de alas se ha convertido en órganos del equilibrio para volar y se llaman balancines o salterios.

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Son parecidos a una maza, una cerilla y funcionan como giroscopios. Sin ellos, los dípteros pierden el equilibrio, por lo que son incapaces de volar (lo mismo le pasa a una cometa sin la cola, o a un helicóptero sin la pequeña hélice posterior, etc).

Secundariamente, unas poquísimas especies han perdido incluso, estos órganos (debido a su vida parasitaria, por ejemplo Brauta coeca, o piojo de las abejas).

Por otro lado, excepcionalmente, algunas especies de otros grupos de insectos (por ejemplo los machos de la cochinilla acanalada lcerya purchasi, orden de los homópteros), tienen las alas posteriores muy modificadas y reducidas, por lo que recuerdan a los halterios, aunque no lo sean estrictamente.

Cabe decir que en la actualidad se utiliza el término mosca para designar a grupos de insectos que no son dípteros.

Nos referimos a las moscas de las piedras (orden de los plecópteros, moscas escorpión (orden de los mecópteros), moscas portasierras (suborden sínfidos del orden de los himenópteros), moscas serpientes (orden de los rafidiópteros), mosca o mosquita blanca (familia de los aleiródilos del orden de los homópteros).

Sin embargo, el número de alas que presentan (dos pares en vez de uno) los diferencian muy bien de los dípteros, llamados también moscas verdaderas.

A la inversa, algunos dípteros tienen nombres de otros grupos de insectos, por ejemplo piojo de las abejas, moscas piojo, falsa garrapata de las ovejas.

Para el profano es muy fácil y frecuente confundir algunas especies de dípteros con abejas y avispas, ya que a primera vista algunos, sobre todo moscas, se parecen, por su aspecto externo, a ellas (en la fotografía, la Eristalis tenax: se trata de una mosca nativa de Europa que se encuentra también establecida en Norteamérica.

Mide alrededor de 23 mm y su característica principal es la de haber desarrollado un mimetismo con el que pretende confundir su morfología con la de las abejas, su principal enemigo, con las que también comparte el alimento ya que se nutren principalmente a partir de polen y néctar floral. Esta especie es totalmente inofensiva y carece de aguijón).

Por otro lado, palabras como papamoscas y atrapamoscas pueden dar pie a pensar en un tipo de moscas, cuando en realidad se están refriendo a nombres de pájaros (también existe el pájaro moscón).


¿Cuántas especies de mosca existen?



El órden de los coleopteros (escarabajos y mariquitas) es el más extenso de todos los insectos. A continuación vendrían —sin que se sepa en qué orden— dípteros (moscas y mosquitos), himenópteros (Abejas, avispas y hormigas) y lepidópteros (mariposas).

Las cantidades exactas son difíciles de conocer; en cualquier caso, es posible que existan tantas especies todavía desconocidas (muchas de las cuales se extinguirán sin que sepamos nunca de ellas) como ya descubiertas, descritas y catalogadas. Wikipedia aporta los siguientes datos (entrada ‘insecta’):

Órdenes

Southwoood (1978)

Arnett (1985)

May (1988)


Brusca & Brusca (2005)


Coleópteros

350.000

290.000

300.000

350 000


Dípteros

120.000

98.500

85.000

150 000


Himenópteros

100.000

103 000

110.000

125 000


Lepidópteros

120.000

112 000

110.000

120 000


¿En qué se diferencia un macho de una hembra mosca?

La hembra tiene un tamaño mayor, y su abdomen es más generoso, sobre todo cuando alcanza la madurez sexual y se llena de óvulos listos para ser fertilizados. De todos modos, la forma tal vez más fácil de distinguir los sexos —si se tiene buena vista, claro— es observar la distancia entre los ojos: en la hembra es significativamente mayor que en el macho.


¿En qué se diferencia una mosca de un mosquito?


Tradicionalmente, los dípteros se conocen con los nombres vulgares de moscas y mosquitos. Las primeras serían los de cuerpo rechoncho, patas robustas y vuelo rápido y ágil, mientras que los segundos serían aquellos de cuerpo delgado, esbelto, patas largas y vuelo lento y torpe.

También acostumbramos a relacionar todas las moscas y todos los mosquitos, con las enfermedades, pero estos son generalizaciones, pues ni todos los mosquitos son esbeltos y de cuerpo delgado, ni todas las moscas son de cuerpo rechoncho, ni todos los dípteros


¿Es cierto que las moscas están por todo el mundo?

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Los zoólogos llaman ubiquistas a aquellos animales que se encuentran en todo el mundo. Periplaneta orientalis —nuestra amiga la cucaracha—, sería uno de ellos.

Los dípteros son bastante ubiquistas, pues podemos encontrarlos bajo todos los climas, (desde los polos hasta el ecuador y desde los desiertos hasta las selvas tropicales) y prácticamente en todas las altitudes.

Están a nivel del mar, en las altas montañas (los Antomíidos llegan hasta los 6.200 m en el Everest), en zonas secas (desiertos) o húmedas (trópicos), sobre las plantas, en el suelo, etc.


¿Cuánto miden las moscas?
Entre el medio milímetro hasta los cinco o seis centímetros de largo, que es el caso de las moscas ‘Panthalmidae’.


¿Cuánto pesa una mosca?

Cuando vulgarmente hablamos de peso, realmente nos referimos a la masa (m), para calcular la cual necesitamos saber densidad (δ) y volumen (V). Imaginemos que la densidad de la mosca (y no nos equivocaremos de mucho) es la misma que la del agua, entonces sería de 1g/ cm3. Equiparemos el volumen del insecto a un paralelepípedo de 5 mm de longitud, 2 mm de altura y 2 mm más de grosor; eso daría un total de 20 mm3, es decir, 0,02 cm3.

Calculemos:

m = δ x V

m = 1g/ cm3 x 0,02 cm3 = 20 mg

Es decir, que necesitaríamos aproximadamente 50 ejemplares de mosca doméstica para hacer un gramo de ellas, y 50.000 para juntar un kilo, si bien hay que tener en cuenta que la mosca doméstica menor es unos 2 mg. menos pesada. Alguien ha calculado que el mosquito doméstico pesa alrededor de 2,6 mg., y la mosca azul, 23. Algunos tábanos, por lo demás, pueden pesar más de 275 mg.

Los dípteros son muy livianos, sí, pero hay tantos, que representan una cantidad ingente de biomasa. Sepamos, por ejemplo que en una hectárea de encinar puede haber una población de 6 millones de estos animales, lo que representaría una biomasa de 7 kg por hectárea, en peso seco.

Ese dato se puede comparar con la biomasa media de mamíferos y aves que, en Europa occidental, es de 5 y 1,3 kilogramos por hectárea, respectivamente.

Por último diremos que los corpúsculos de Meissner (receptores táctiles que se encuentran en gran cantidad en las manos, labios, lengua, pezones, pene y clítoris), un tipo de terminaciones nerviosas en la piel que son responsables de la sensibilidad para el tacto más somero, son capaces de detectar la presión ejercida por un peso mucho menor que los 20 miligramos que dijimos que pesa una mosca.


¿Duermen las moscas?

Dormir consiste en reposar y dejar de comer, de beber, de cuidar a la prole, de mostrarse, en fin, un individuo más vulnerable que nunca ante cualquier peligro, ante cualquier depredador. De ahí los científicos han deducido que el sueño debe de ser algo muy muy importante (¡imprescindible!) para el cerebro, pero todavía no conocemos exactamente todos los secretos.

¿Qué animales duermen? 

Que lo hacen los mamíferos, está fuera de toda duda. Cada una de las especies de mamíferos duerme el número de horas que le pide el cuerpo, y parece que en eso el tamaño tiene algo que ver, pues los murciélagos marrones por ejemplo lo hacen veinte horas al día, nosotros lo hacemos siete u ocho, a un elefante le bastan con cuatro y las jirafas se apañan con menos de dos.

También duermen las aves (ver foto), los anfibios, los reptiles y hasta los peces, eso sí, cada uno a su manera. Ahora se ha descubierto que el dormir no es exclusivo de los vertebrados, pues también compete a invertebrados como las abejas y las langostas. De hecho… ¡cada vez está más extendida la sospecha de que TODOS los animales duermen, desde el Homo sapiens a las moscas!

 En cuanto a estas últimas, es difícil SABER a ciencia cierta (e incluso conjeturarlo tiene su riesgo) si realmente duermen: ¿quién es capaz de hacerle un electroencefalograma a una mosca o a cualquier otro insecto?

Por eso los estudios que se hacen al respecto con la mosca (y que no son desdeñables para el estudio del sueño en los seres humanos) se basan principalmente en cuidadosos análisis de las observaciones comportamentales (que han llevado a concluir con razonable certeza no sólo que las moscas del vinagre duermen por las noches, sino que tienen un esquema de descanso no demasiado diferente al de los mamíferos, en tanto en cuanto más del 90% del tiempo de oscuridad permanecen posadas y en reposo) y en los análisis bioquímicos y genéticos (verdaderamente importantes) que se han desarrollado en paralelo al estudio del comportamiento de estos insectos.

Sobre esto último, cabe decir que la bioquímica del sueño en las moscas del vinagre y la activación de genes por el hecho de estar dormido o despierto tiene numerosos puntos en común con el que conocemos en los ratones experimentales.

Para conocer con más detalle sobre todo esto (el descanso nocturno de las moscas Drosophila, demostración de que realmente permanecen dormidas durante la mayor parte de la noche), hay que conocer los interesantísimos estudios que en su día publicaron dos grupos de científicos: J. Hendriks y sus colaboradores en la revista Neuron y Giulio Tononi y sus colegas en la revista Science.


Ahora sabemos que las moscas…

Después de cinco minutos de reposo en la oscuridad, resultan más difíciles de asustar que cuando no están descansando (el estímulo necesario para despertarlas cuando llevan un buen rato dormidas, debe ser de una intensidad considerable).

Descansan diez horas por la noche, y si se las impide dormir, en las 24 horas siguientes intentan recuperar el sueño perdido, igual que procuramos hacer los humanos y, al igual que los humanos, del dormir poco y mal surgen patologías que demuestran la necesidad de esta actividad fisiológica.

Si las moscas toman cafeína, duermen mal; si toman hipnóticos duermen mucho.

Todo sobre las moscasLas jovencitas (menos de tres días de existencia) pasan la mayor parte del tiempo dormidas; las jóvenes y adultas descansan un tiempo razonable; las ancianas (33 días o más), apenas duermen. En general, es un esquema no demasiado diferente del de los mamíferos.


Pero… ¿Por qué se investiga con moscas para saber del sueño de los humanos?

Porque a pesar de que hace casi 600 millones de años que nuestros ancestros humanos se distanciaron de las moscas, ya hemos dicho que las diferencias entre ambas especies, en cuanto a lo que al descanso concierne, no parecen ser tan diferentes, y la genética de las moscas del vinagre es muy bien conocida y se puede actuar sobre ella con poderosas herramientas, y la facilidad de cultivo y de reproducción de ellas permite estudiar las variaciones que se producen en varias generaciones en muy poco tiempo.

Se convierten, por tanto, en un modelo experimental muy interesante para analizar los mecanismos íntimos del sueño de los mamíferos.

Quizás, incluso, sirvan para probar terapias contra las patologías del dormir antes de hacer pruebas en los mamíferos y, tal vez, el modelo hasta permita contestar a la pregunta ¿para qué sirve dormir?

A medida que han ido evolucionando todas las especies animales, lo ha ido haciendo también su sueño. Por ejemplo, el de los humanos no sólo presenta sueño de ondas lentas, sino también otras fases cuando los ojos realizan movimientos rápidos y cuando sueñan.

El movimiento rápido de ojos, o sueño REM (Rapid Eye Movements), generalmente llega más tarde, después de períodos de un intenso sueño de ondas lentas. Otros mamíferos también experimentan una mezcla de sueño REM y no REM, al igual que los pájaros. Las moscas del vinagre no parecen andar muy lejos.

La hipótesis es que sus neuronas se parecen a las humanas en que ambas producen, durante parte de la noche, esa actividad eléctrica de baja frecuencia que llamamos sueño de ondas lentas; las moscas son, según el investigador Marcus Frank, “animalillos que parecen disfrutar de episodios oníricos”.

Está claro que si se termina de demostrar que el sueño se da tanto en vertebrados como invertebrados, el corolario sería que dicha actividad surgió muy temprano en la historia de la evolución animal.
¿De qué se alimentan las moscas?

La mayoría de los adultos son polífagos, encontrándose sobre muy diversos tipos de sustancias. Algunos son saprófagos: en ecología se llama saprotrofia a la dependencia que muchos organismos, llamados saprótrofos, tienen para su nutrición de los residuos procedentes de otros organismos, tales como hojas muertas, cadáveres (entonces el animal sería también necrófago) o excrementos (el animal sería coprófago)

Entre los saprótrofos pueden distinguirse los saprótrofos obligados, es decir, aquellos que no tienen otra manera de recabar nutrientes, y los saprótrofos facultativos, aquellos que durante la mayor parte de su vida emplean otro medio de nutrición y sólo son saprótrofos durante un fase.

Es muy frecuente que las moscas se reúnan sobre cúmulos de materia en descomposición, o en los vertederos de ciertas industrias ricas en materiales orgánicos. Lo que nosotros consideramos desechos y basura, constituyen para ellas lugares de encuentro nupcial o salas de banquete.

Los cúmulos de desechos y el estiércol funcionan como incubadora porque, al fermentar, producen el calor necesario para el desarrollo del embrión y el crecimiento de las larvas.

Pero las moscas también pueden alimentarse de plantas (fitófagos), del néctar (nectívoros o nectarívoros; en la fotografía, una mosca de las flores) o de la sangre de sus parasitados (hematófagos)

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¿Cómo hacen las moscas para caminar por el techo?

Caminar cabeza abajo requiere un cuidadoso balance de peso y adhesión, así como herramientas especializadas de traslación para combatir el constante tirón de la gravedad.

Cada pata de mosca (la imagen aumentada de los pelillos pegajosos y de las garras de la pata de una mosca, tomada con un microscopio electrónico, es de Stanislav Gorb) tiene dos gruesas almohadillas que le dan al insecto una buena cantidad de superficie para adherirse.

Estas almohadillas adhesivas, llamadas pulvilli (singular: pulvillus), están equipadas con pelos diminutos que tienen puntas parecidas a espátulas. Estos pelillos son denominados setae (singular: seta).

Alguna vez, los científicos pensaron que la forma curvada de los pelillos sugería que las moscas los utilizaban para aferrarse al techo. En realidad, los pelillos producen una sustancia gomosa compuesta de azúcares y aceites.

Un equipo alemán de investigación del Instituto Max Planck para Investigación Metalúrgica liderado por Stanislav Gorb estudió más de 300 especies de insectos que caminan por los techos, y observó que dejaban detrás de ellos huellas pegajosas.

Existe más de un millón de especies de insectos, y puede suponerse todos ellos poseen esta secreción, pero resulta difícil estar un ciento por ciento seguros.

Las moscas necesitan patas pegajosas para caminar por el techo, pero no tan pegajosas como para quedar pegadas cabeza abajo.

De modo que cada pata tiene un par de garras que ayudan a separar la gomosa extremidad de la pared.

Las moscas utilizan diferentes técnicas para despegarse: empujan, retuercen… pero el método consistente en descascarar sus almohadillas hasta liberarse parece el mejor, ya que requiere menos energía para romper el contacto.

La combinación de las puntas redondeadas de los pelillos de las patas, el fluido aceitoso, y la regla de cuatro pies en el piso, ayudan el insecto invertido a dar sus pasos en la dirección correcta.


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