Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín
El galopante furor de miles de explosiones y los vibrantes rugidos que sacudían sin cesar el cielo de Normandía; anunciaron a los franceses que se encontraban en esa zona la madrugada del 6 de junio de 1944, que este no era uno más de los habituales raids aliados.

A pesar de la fuerza del bombardeo, la invasión tan largamente esperada, fue una auténtica sorpresa; por ejemplo la señora Angele Levault, venerable maestra de setenta años del pueblo de Saint Mere L`Eglise, se levantó sobresaltada por los violentos estampidos provocados por las disparos de la artillería antiaérea germana, para darse cuenta que en una de las paredes de su casa danzaban luces rojas y varios destellos.

Al acercarse a su ventana vio el cielo enrojecido que bramaba con un tono grave y terrible. Se dirigió hacía fuera de la casa para apreciar mejor el espectáculo, y pudo apreciar el poder y la belleza de las ráfagas trazadoras trepando hacía el cielo y su estrépito ensordecedor.

 La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

De pronto escuchó ramas rotas y un raro crujir a su alrededor.

A pocos metros de ella el soldado Robert Murphy de la aguerrida 82 división aerotransportada norteamericana cayó a tierra en su paracaídas, saco su cuchillo y se liberó de las ligaduras mientras la señora Levault lo miraba aterrada, como si se tratará de una aparición sobrenatural.

Se miraron los ojos un momento, luego el americano llevó el dedo a la boca pidiéndole silencio y desapareció.

En ese momento la atemorizada señora no lo sabía, pero había sido testigo del desembarco de las tropas paracaidistas que precedía a la más grande invasión aeronaval de la historia, la operación Overlord, los aliados por fin habían llegado.

Como era de esperarse, la noticia se esparció como una ola, mezcla indescriptible de sorpresa y emoción.
En el pequeño pueblo de Rainville, el pequeño Alain Doix de 11 años, despertó a gritos a su abuela :
-Despierta ¡ despierta abuela algo ocurre!!.

En ese momento entró a la habitación el padre de Alain, René Doix
-Vistanse inmediatamente –les apremió- me parece que es un fuerte bombardeo – Mientras padre e hijo observaban desde la ventana como se acercaban los aviones, Rene se dio cuenta
que los aviones no hacían ruido alguno.

-Dios mio -exclamó sorprendido- No son aviones, ¡!son planeadores!!

Y estaba en lo cierto, toda la fuerza del mundo libre se desataba para liberar a Francia y a Europa del yugo Nazi.

En la prisión de Caen la valerosa señora Amelie Chevalier, apresada con su esposo por ayudar y esconder pilotos aliados abatidos, se sintió inquieta por el cada vez más intenso trueno de la batalla y las conversaciones que corrían por la cárcel de esta ciudad. Oyó un susurro cuando le pasaron el desayuno bajo la puerta de su celda

-Esperanza, esperanza- dijo la voz- ¡!los británicos han desembarcado!!
Hondamente conmovida, la señora Chevalier cayó de rodillas y se puso a rezar.
Amelie no lo sabía, pero en ese momento su esposo estaba siendo llevado por vengativos y asustados carceleros de la Gestapo a su ejecución. Pero ella sobreviviría.

La noticia corrió por Francia, intensificando los ataques de los maquis y las FFI (Forces Francaises de l`Interieur) de una forma tan metódica, que terminaron paralizando casi totalmente las comunicaciones y el flujo de refuerzos de la Werhmatch hacia las playas de Normandía en los momentos que mas se las necesitaba.

Los días que siguieron al día D, los aliados siguieron avanzando sin pausa liberando las ciudades y los pueblos de Cotentin, Carentan, Cherburgo y Caen.

El legendario general Patton por su parte, liberó Bretaña de una manera tan fulgurante, que su tercer ejército ganó entre los alemanes el nombre de Armeegruppe Patton, único cuerpo denominado al estilo alemán durante toda la guerra.

Los canadienses se tomaron la revancha de la masacre de Dieppe en Avranches, donde avanzaron desalojando a su enemigo.

A partir del 6 de agosto los alemanes intentaron una serie de contraofensivas que lograron un avance limitado, pero fueron frenados y luego derrotados por los británicos de Montgomery y las fuerzas estadounidenses en la llamada bolsa de Falaise, aunque un gran número de germanos pudieron escapar de esa posición antes que fuera aniquilada.

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

Para el 20 de agosto de 1944, los aliados se encontraban a menos de 200 kilómetros de París. Aunque Eisenhower no la consideraba un objetivo militar de importancia, las noticias que llegaban desde la ciudad eran alarmantes: Los ciudadanos, hartos del dominio nazi se habían sublevado, y pedían ayuda.

TOUS AUX BARRICADES!!

Desde la llegada de los Alemanes la orgullosa capital de Francia había tenido una existencia miserable. A la profunda humillación sufrida con la toma de la ciudad y el desfile de las tropas germanas bajo el arco del triunfo, se sumaban las múltiples redadas, las ejecuciones de rehenes, las privaciones que imponía la guerra, el hambre, el desabastecimiento, y el hecho que el alto mando de Hitler había destinado esta urbe como una especie de lugar de descanso, turismo sexual, y relajo, para los veteranos que venían del frente ruso y otros.

Al sentir la proximidad de los aliados, la impaciencia había llegado a su límite. El 15 de agosto las autoridades militares alemanas decidieron desarmar a la policía francesa.

Sin embargo, un poco empujados por la vergüenza de haber servido a los invasores durante años, y también por patriotismo, los policías franceses se amotinaron y se negaron a rendir sus armas.

La guarnición nazi tenía entre sus filas 16,000 hombres, más de los que tenían la FFI, los comunistas de las FTP (Franc Tireurs et Partisans) y la policía, además de que estos estaban insuficientemente armados.
Sin embargo el líder de las FTP, el coronel Rol-Tanguy no se dejo impresionar y ordenó la sublevación al grito de ¡tous aux barricades! (todos a las barricadas) que fue seguida con entusiasmo por la población.

Muchos colaboradores de los nazis, viendo cerca el final, no dudaron en abandonar París, de una manera tan poco digna que los franceses se burlaban abiertamente.

Sin embargo las tropas de la Wehrmatch no dudaron en abrir fuego contra algunos de estos parisinos en el boulevard Saint Michel.
A partir del 18 de agosto se escuchó el estruendo de la batalla por toda la ciudad.

El 19 la enseña tricolor, cuyo uso había estado tan restringido durante años, apareció ondeando retadoramente en varios edificios públicos.

En la tarde de ese mismo día en las márgenes del río Sena, se libraron violentos encuentros entre los ocupantes y las fuerzas de la resistencia, que cobraron las vidas de 125 parisinos y 40 alemanes. Los Gaullistas encuadrados en el Consejo Nacional de Resistencia, limitados al principio por ordenes de su jefe a esperar la llegada de los aliados, se sumaron también a la lucha.

Entre tanto, el furioso tiroteo que se desató entre los ocupantes y la policía francesa en la jefatura, halló una pausa cuando el cónsul general Sueco Raoul Nording logró acordar una tregua, que sin embargo no se respetó, principalmente porque toda la ciudad ya estaba en pié de guerra y los combates no se detenían. Sin embargo a pesar del entusiasmo y el valor de los sublevados, apenas tenían municiones, y su lucha estaba entrando en momentos críticos.

Las bombas molotov y hasta las piedras entraron en acción, pero cada vez se hacía más evidente que era urgente una intervención aliada, que sin embargo, no era tan fácil.

El asunto era que si Eisenhower enviaba a sus tropas, una vez liberada París, con 4 millones de habitantes, tendría que ser abastecida por su ejército. Además su toma no era de relevancia estratégica.

En la duda el comandante supremo aliado prefería tomar la capital francesa unas semanas después. Sin embargo el general De Gaulle y el general Leclerc apremiaban sin éxito por auxiliar a la ciudad sublevada antes que sufriera la misma suerte que la arrasada Varsovia, capital de Polonia, que había sido totalmente destruida después que se levantó contra sus ocupantes dos semanas antes, sin que el ejército rojo hiciera nada por ayudarlos.

Además la intervención de los comunistas en la lucha era tan importante que se temía que reclamaran mas de lo que les correspondía, o intentaran resistir incluso a los aliados si tomaban hipotéticamente el control de la capital o de grandes zonas de esta.

Sin embargo los anglo americanos todavía dudaban.

El día 24, el general Leclerc comandante en jefe de la Deuxieme Division Blindee, la aguerrida segunda división blindada de los franceses libres, encontró al capitán Raymon Dronne retirándose de pésimo humor, después de mantener un violento combate y derrotar a los alemanes que defendían el barrio y la prisión de Fresnes, ya en los suburbios de París.

-Dronne que diablos esta haciendo aquí ?
-Mon general - repuso entristecido y ofuscado Dronne- estoy siguiendo las ordenes de replegarme!
Leclerc golpeó el suelo con su bastón y rugió :

-No se ejecutan las ordenes muchachos, truena!! –Se quedó mirando a su feliz subalterno quién le explica la posibilidad cierta e indispensable de avanzar y luego añade :

-Bueno arrójese sobre París!. Pase por donde quiera, arrójese al corazón de París, Diga a los parisienses que no se desmoralicen, dígales que toda la división estará en París mañana por la mañana y que resistan, ya llegamos!!

Dronne se encamina dichoso donde sus hombres. Estos no eran muy conocidos por su disciplina, pero si por su orgullo, y según su capitán ”por ser bravos, a veces de una bravura excesiva”.

Pertenecían a la 9 compagnie, pero debido a la aplastante mayoría de españoles que había en sus filas, se habían hecho celebres como “La Nueve”. Ellos tendrían el honor de encabezar la liberación de la ciudad luz.

LA LIBERACIÓN 

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

Sin embargo Dronne tuvo problemas no esperados.

No eran las bajas que habían tenido sus victoriosos hombres, quienes deseaban siempre medir sus armas con las élites de las SS antes que con los del resto de la Wehrmatch; sino la avalancha de parisinos, que identificándolos como una unidad francesa y aliada, se lanzaban encima de ellos al grito de !Vive les allies! para abrazarlos, besarles, bendecirlos y llorar emocionados en sus hombros, mientras que las parisinas los trataban de una manera "demasiado efusiva” sin mencionar la algarabía, la turbamulta, la atmósfera de carnaval y los litros de alcohol ofrecidos.

Dronne, a quién sólo le quedaban tres Shermans y 11 camiones semioruga, bautizados con nombres como Madrid, Guadalajara, Teruel o Guernica, siguió avanzando a pesar de que el amor a la francesa le reportaría una inmensa demora en su progreso. Al llegar al ayuntamiento los enardecidos defensores prácticamente lo raptaron de entre sus hombres a los gritos de Vive la France y Vive De Gaulle. Lo recibió George Bidault presidente del Consejo Nacional de la Resistencia.

En las calles entre tanto, al propagarse la noticia de la llegada de las tropas francesas ( mas españolas que francesas, hay que decirlo ) de “la nueve” se comenzó a escuchar en la ciudad el campanear de todas la iglesias al mismo tiempo, lo que contribuyó a sacar a los alborozados parisinos de sus hogares.

Mientras tanto los confundidos alemanes escuchaban el bullicio y se preparaban a destruir la urbe que mal que bien, los había albergado durante años.

Pero el general Alemán a cargo, Dietrich Von Choltitz se dudaba en cumplir la orden de Hitler: “París ha de ser convertida en un campo de ruinas”.
Finalmente Von Choltitz se puso al habla por teléfono con el general Speidel, viejo conocido suyo :
-Muchas gracias por la bonita orden

-Que orden general ?
-Pues la orden del campo de ruinas : He hecho llevar tres toneladas de explosivos a Notre Dame, dos toneladas a la Catedral de los Inválidos, una tonelada a la cámara de los diputados.

Ahora se esta destruyendo el arco del triunfo para tener tiro libre…..-Von Choltitz escuchaba la penosa respiración de su superior al otro lado de la linea.
- Verdad que le parece bien mi querido general ?
-Si, general
-Sus ordenes van a ser ejecutadas
Speidel respondió indignado :
-¡!Esto lo ha mandado el Fuhrer ¡!

-Permitame, usted a transmitido la orden y ante la historia usted lleva la responsabilidad! permitame seguir, La Madeleine y la Opera serán destruidas a la vez, y la Torre Eiffel la volaré de modo que servirá de obstáculo. Todos los puentes serán destruidos.

De pronto Speidel entiende el mensaje soterrado de Von Choltitz, suspira aliviado y dice :
-Oh general, que satisfecho estoy de que se encuentre usted en París.
Von Choltitz decide entonces defender la ciudad hasta donde le sea posible, sin volarla en pedazos y ahorrando bajas a su guarnición.

Al amanecer del 25 de agosto de 1944 la eufórica gente había decidido esperar en las calles la llegada de la segunda división francesa y de los aliados, aunque era evidente que los alemanes todavía tenían el control de varios sectores de la ciudad.

Al llegar el resto de la “Deuxieme’’, el comandante Jacques Massu tomó el Pont de Sevres mientras que el coronel Paul de Laglande avanzó decididamente hacia la plaza d’Etoile y también hacía una de las sedes principales de la guarnición alemana, situada en el fortificado hotel Majestic.

El coronel Billotte avanzó hacía la jefatura de policía a ayudar a los sitiados efectivos que habían resistido el ataque alemán.

El avance de las tropas francesas a través de París provocó una ola de emoción nunca vista, sobre todo por la alegría, orgullo y honor de los ciudadanos al saber la nacionalidad de los soldados.

Desde los balcones una lluvia de aplausos y la aparición de miles de personas en los techos que alentaban a los combatientes, sin contar a los que bajaban a las calles y se unían a la batalla con brazaletes de las FFI, creaban una atmósfera de carnaval peligrosa pero extremadamente feliz.

Jean Galtier Boissiere los describió así: ”Una multitud vibrante rodea los tanques franceses envueltos en banderas y cubiertos de ramos de flores.

Sobre cada carro, sobre cada coche blindado, al lado de los miembros de la dotación, vestidos con monos de mecánico de color caqui y gorras rojas de tamaño reducido, pueden verse arracimados muchachas, mujeres niños y FFIs con brazaletes.

Los que abarrotan las calles aplauden, lanzan besos, saludan con el puño en alto y, a voz en cuello, hacen participes a los vencedores del gozo de su liberación’’

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

Sin embargo todavía la lucha no había terminado y los Shermans tuvieron que reducir a cañonazos a los alemanes que resistían desde los jardines de Luxemburgo y la torre del reloj del senado.

A las dos de la tarde la bandera de Francia apareció enorme y desafiante en el arco del triunfo, mientras que las tropas de De Laglande avanzaban entre las aclamaciones de la multitud hacía el hotel Majestic, que fue rápidamente rendido con fuego de artillería, quedando totalmente incendiado.

En medio de ese ambiente de locos hubo toda clase de anécdotas :
“Muchos de los soldados de Leclerc regresaban a su hogar después de 4 largos años alejados de sus familias. Una joven dislumbró de súbito a su esposo sobre un camión semioruga, pero quedo muda por la emoción.

Afortunadamente él la vio, aunque apenas podía dar crédito a sus ojos. Marido y mujer corrieron a abrazarse, mientras que los camaradas del primero, que
como él estaban muy sucios y sin afeitar, se arracimaban a su alrededor para compartir la dicha de su reencuentro”.

Paralelamente al ataque contra el Majestic, el coronel Billote embestía con sus hombres contra el hotel Meurice. Sin embargo los tanques germanos apostados en Las Tullerias y en la plaza Concordia consiguieron destruir cuatro Shermans antes de ser aniquilados.

Después de este breve pero sangriento combate, los franceses lograron capturar a Von Choltitz a quién obligaron finalmente a rendirse con toda su guarnición.

Sin embargo esto no impidió que los parisinos fusilaran a algunos rendidos, y los atacaran a golpes de puño, escupitajos, patadas etc, desquitándose un poco de los vejámenes que ellos mismos habían soportado durante años.

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

A las 4 de la tarde el líder de la Francia Libre, Charles De Gaulle, llegó a París en medio de las aclamaciones delirantes de la población. Se dirigió a Montparnasse, luego al Ministerio de Defensa.

Después bajo los acordes de la Marsellesa, De Gaulle llegó al ayuntamiento donde lo esperaba George Bidault y otros miembros de la resistencia que se habían batido tan duramente por la libertad de su país.

Allí De Gaulle pronunció el discurso que se ha hecho famoso como el que proclamó la libertad definitiva de esta ciudad : “París!! París ultrajado, París destruido, París martirizado…pero París liberado!!

 Liberado por si mismo, liberado por su pueblo, con la participación del ejército de Francia, con el respaldo y la participación de toda Francia; es decir de la Francia que lucha, es decir, de la verdadera Francia, de la Francia eterna” .

Esa tarde muchos liberadores, totalmente ebrios por la enorme cantidad de licor que los parisinos habían guardado para la ocasión, tuvieron que asistir a celebraciones totalmente sucios en sus uniformes de combate.

También comenzaron a llegar los aliados para una gran parada militar en honor a la liberación.

A pesar de que los alemanes aún no habían sido capturados en su integridad y que unos cuantos trataban de huir, la celebración fue desbocada y según se supo “pocos soldados durmieron solos aquella noche”.

Y aunque el 26 hubo algunos disparos que asustaron a todos menos a De Gaulle, quién se mantuvo erguido a pesar de que estalló un tiroteo a su alrededor en Notre Dame, y aunque en la noche la Luftwaffe se trató de desquitar enviando algunos bombarderos que causaron unos cuantos destrozos, los franceses habían recuperado su capital.

En Berlín, Hitler, furioso y desesperado, llamó a sus oficiales y pidió un informe sobre lo que ocurría: - Arde París ? quiso saber el tirano nazi.

Todo lo contrario, París se había levantado, y había recobrado su libertad.

Lo que nadie pudo haber predicho jamás se estaba produciendo, esos bolcheviques de los que Hitler dijo en 1941 : "están derrotados y no se levantaran jamás" estaban a las puertas de la capital del Tercer Reich.

Aunque algunos autores consideran que la batalla de Berlín es un proceso que comienza en la expulsión del ejército nazi de la Unión Soviética, nosotros consideramos que la verdadera batalla comenzó cuando los rusos cruzan el Oder y el Neisse, línea de defensa que tenía como baza central las colinas de Seelow y que se extendía desde el mar Báltico hasta unos kilómetros al este de Dresde.

Para la misión el rencoroso y también victorioso ejército rojo estaba agrupado en tres "frentes", (el equivalente germano del armeegruppe, ) el segundo grupo de ejército Bielorruso, comandado por Konstantin Rokossovski, un competente mariscal "alto, atractivo, y de porte impresionante" ; el primer grupo de ejércitos Bielorruso a cargo del "Mariscal que jamás perdió una batalla" Georgi Zhukov, quién además tenía a su lado al duro general Vassily Chuikov, tenaz jefe del legendario 62 ejército ruso que retuvo a sangre y fuego el bastión de Stalingrado; y en el flanco Izquierdo al no menos famoso mariscal Ivan Koniev, competencia de Zhukov en la carrera por la toma de la capital nazi y comandante del primer grupo de ejércitos Ucraniano.

Para la batalla final los soviéticos habían destinado dos millones y medio de hombres, 6250 carros y potentes cañones autopropulsados destinados a reventar casas y edificaciones a corta distancia, 41600 bocas de fuego entre piezas de artillería, morteros pesados y la aullante cohetería "Katyusha" ( rayo celestial ) cuyos proyectiles reactivos provocaban un bramido enloquecedor antes de estallar en prolongadas explosiones sucesivas.

Los alemanes los llamaban "Los órganos de Stalin" y en los últimos meses de la guerra los rusos habían conseguido rellenar sus cabezas de guerra con una sustancia incendiaria que "lo que no mataba al momento lo quemaba invariablemente".

También tenían 4 ejércitos del aire que reunían 7500 aviones.

Al frente se alineaba lo que quedaba de la Werhmatch después de la desafortunada ofensiva de las Ardenas, algunos cuerpos de ejército repatriados, los que se retiraban de la arrasada y desaparecida Prusia Oriental, los viejos y los chiquillos de la "Volksturm" y algunas divisiones sobrevivientes de la SS, Waffen SS , y el ejército ; renegados rusos, holandeses de la división Netherland, y hasta franceses de la "Carlomagne". Retazos aquí y allá de lo que fue el ejército invencible.

Agrupaban sin embargo casi un millón de hombres y se llamaron pomposamente "Grupo de ejército Vístula" a cargo del pequeño y agresivo general Gothard Heinrici, y más hacía el centro de Alemania estaba el mariscal de campo Ferdinand Shorner con su "Grupo de Ejércitos Centro". La desesperada Luftwaffe con sus bases hechas pedazos y sin combustible, actuaría sólo esporádicamente a pesar de contar con 3300 aparatos .

DER IWANS KOMMT!!!

A las 4 de la mañana del 18 de abril de 1945, 140 reflectores antiaéreos y bujías de luz se enfocaron en las posiciones germanas en las lomas de Seelow cegándolas con su luz.

Inmediatamente las 8983 piezas de artillería del ejército de Zhukov entre las que había potentes cañones de 152 y 203 milímetros, regimientos de Katyushas y morteros pesados abrieron fuego de una manera tan atronadora que 70 kilómetros mas lejos hacía Berlín, se sintió como un terremoto de pequeña intensidad, "Un fragor sordo continuo y ondulante que viene del este" .

Los alemanes se miraron angustiados "Der iwans kommt" - "Vienen los rusos" -( los ivanes )- se dijeron .

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

Sin embargo el taimado jefe alemán, el general Gotthard Heinrici, había quitado sus tropas de la primera linea de combate y las puso en la segunda, minimizando el efecto del devastador bombardeo ruso. Cuando las tropas aparecieron después del prolongado ataque artillero seguidas por los tanques, los alemanes rechazaron furiosamente la ofensiva.

El mariscal Koniev, ubicado kilometros al sur del frente de Zhukov; cruzó el Neisse protegido por una gruesa cortina de humo lanzada por los letales Sturmoviks, rechazó el ataque de las divisiones Panzer que fueron enviadas para cerrar la brecha y penetro 17 kilometros deslizándose por la espalda de las defensas de Seelow y avanzando victoriosamente hacía Berlín.

Zhukov por su parte después de sufrir una velada reprimenda de Stalin por su fracaso inicial, pudo después de casi cuatro días empujar al noveno ejército alemán fuera de sus posiciones en las cimas del Seelow, y avanzar dejando en el campo de batalla una enorme cantidad de bajas.

El 18 de abril la "avalancha roja" del primer frente ucraniano siguió atacando a toda prisa para tomar Berlín desde el sur, antes que el entrampado frente Bielorruso de Zhukov reiniciara el avance efectivo. A sangre y fuego el tercer ejército blindado de guardias toma Baruth y luego Zossen capturando casi intactas las instalaciones del OKH Oberkomando der Herres puesto de mando del ejército germano.

Con la caída el día 21 de Spremberg y Gotbus, se cierra la tenaza soviética detrás de las tropas de la Werhmatch y SS que defendían Berlín del avance de Zhukov, aislándose el país de las fuerzas al sur de Alemania.

El 20 de abril, el primer frente ucraniano penetra en el perímetro de Berlín. Los rusos vieron la ciudad desde una colina y se quedan mudos. Luego trajeron su artillería :

Ante nosotros se extendía una enorme ciudad-escribió el sargento Nikolai Vasiliev-Una sensación de alegría y exaltación nos invadió, aquella era la última posición enemiga y la hora de la venganza había sonado. Ni siquiera nos dimos cuenta de un coche que se detenía a nuestro lado.

De el bajo el comandante de nuestro ejército, el general Berzarin. Dió una orden a nuestro oficial en jefe : "Blanco los nazis en Berlín"-tomo aire profundamente - !!Abran fuego!! : la batería tronó y comenzó a disparar proyectiles sobre los que habíamos escrito : "Por Stalingrado" , "por Ucrania" , "por los huérfanos y viudas" , "por las lagrimas derramadas de nuestras madres". *

A la misma hora, mientras los cañones rusos hacían pedazos a los defensores y a los aterrorizados civiles que se encontraban en la Hermannplatz, Hitler despeinado y alarmado salió corriendo de sus aposentos gritando :
- !!!De donde vienen esas bombas ?¡¡¡- un oficial le informó con la cabeza gacha que era la artillería pesada soviética.
- ¡¡¿Ya están tan cerca los rusos?!!- preguntó Hitler- a todas luces sorprendido.
Había comenzado la última fase de la batalla de Berlín.

EL ATAQUE A LA GUARIDA FASCISTA

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

El día 21 el ejército rojo se lanza sobre la rimbombantemente bautizada por Hitler "Fortaleza Berlín" , poniendo por delante los ejércitos 47 ,8 , 3 y 5 de Zhukov desde el norte, y por el sur, un poco rezagada por la más prolongada marcha que realizaron, los 3 y 4 ejércitos Blindados de Guardias y al 2 ejército de Koniev, que no querían perderse por nada el asalto final a la "guarida de la bestia fascista" .
A pesar de todo Hitler decide quedarse "a luchar hasta el último aliento contra el Bolchevismo" .

Entre tanto, después de celebrar su cumpleaños el 20 ( los aliados occidentales lo saludaron con un brutal bombardeo aéreo ) Der fuhrer anunció el día 21 el ataque del cuerpo de ejércitos de Steiner.

Sin embargo, debido a las continuas emergencias, sus regimientos le habían sido solicitados uno a uno, de manera que a la hora de la anunciada ofensiva "era un general sin ninguna tropa".

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

El 22 transcurrió sin mayor noticia del ataque de Steiner. Si se enteraron los alemanes en cambio de un nuevo progreso del ejército rojo. Hitler pidió a gritos histéricos noticias sobre Steiner y sus temblorosos generales le dieron la mala noticia; este no sólo no se había efectuado en su mayoría, sino que además había sido sangrientamente rechazado.

Después de una violentísima rabieta que asustó a todos por las acusaciones de traición que lanzaba su líder, se dejo caer en un sofá, exánime y con los ojos enrojecidos y dijo por fin :" La guerra esta perdida".

LA ÚLTIMA ESPERANZA

Sin embargo el general Jodl lanzó una propuesta : Debe regresar el 12 ejército alemán del frente occidental donde no hacía nada debido a que los americanos habían suspendido su avance, liberar, al acorralado 9 ejército del cerco soviético que le tendieron los frentes de Zhukov y Koniev, y juntos dirigirse a rescatar Berlín.

El movimiento se llevó adelante, sin embargo, en otro sentido. Los generales Walther Wenck y Theodor Busse del 12 y 9 ejércitos respectivamente se unieron después de una durísima lucha, rompieron el cerco ruso y se encaminaron hacia el río Elba donde se rindieron a los americanos. Se calcula que sobrevivieron sólo uno de cada 7 soldados en este ataque :

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

"El camino estaba plagado de una serie de coches, camiones, tanques, unos encima de otros, de costado, volcados y empotrados en los árboles, entre los cuales podía distinguirse una masa de cuerpos humanos torturados. En el bosque había esparcidos cadáveres y más cadáveres, !!mezclados con cuerpos que aún vivían!! Algunos yacían al borde de la autopista, cubiertos de aceite gasolina y sangre.

Uno de los oficiales que me acompañaban me informó que ese grupo se había visto sorprendido por el violento fuego combinado de los Katyushas y la artillería pesada" ( Konstantin Simonov, escritor ruso ).

Así terminaría la última esperanza de liberar a Hitler.

EL FIN DEL TERCER REICH

Berlín tenía tres anillos defensivos improvisados, el último de los cuales era la llamada "Ciudadela" que agrupaba los principales edificios gubernamentales alemanes, la opera Kroll, el ministerio del interior, y el Reichstag, todos alrededor del Konigsplatz, y a muy poca distancia, el ministerio de propaganda, el Reichstag, y el "Fuhrerbunker".

La rendición es ofrecida a los alemanes el 23, pero es rechazada, con lo que esta vez si los rusos atacan furiosamente.

Defendida por fanáticas tropas de la SS, la Carlomagne SS francesa y los "aterrorizados niños y viejos de la Volksturm" , los germanos se dan maña para cobrar cada paso que dan los rusos con una elevada cuota de sangre.

Sin embargo el "Mongolen Armee" como llamaba Goobbels al ejército rojo, consigue abrirse paso y tomar uno a uno los edificios de la "Ciudadela", a pesar de que la cercanía entre los ejércitos atacantes provocó varios incidentes de "fuego amigo" e ingentes perdidas de tanques provocadas por las "Panzerfauste", bazucas de corto alcance usadas los soldados de Hitler.

En la noche y la madrugada del 28 al 29 de Abril, batallones de las Divisiones 150° y 171°, comandados por el capitan Stephan Neustroyev y teniente Samsorov toman el puente Moltke, sumandoseles más unidades soviéticas aprovechando la oscuridad; el 29 a las 7:00 de la mañana se reanuda el ataque contra el Ministerio del Interior defendido por hombres de las SS, pero solo gracias a la intervencion del Regimiento 674° se logra vencer la terca resistencia.

El 30 de abril los rusos comienzan el asalto al Reichstag Alemán, en el cual se habían atrincherado tropas de la SS y que ofrecieron una feroz batalla a los hombres de S. Neustroyev enviados con la orden de tomar el edificio:

"Unidades élites de la SS alemana se amasaron en el centro de la ciudad. Nuestro batallón estaba directamente frente al Reichstag.

El edificio fue atacado desde el flanco derecho por el batallón del mayor Davydov, y desde la izquierda por el batallón del teniente Samsonov. Sólo nos quedaban 300 metros antes de llegar al Reichstag, un área abierta donde caían disparos de todos los bandos.

Juntos con Alexey Berest, responsable por el entrenamiento político del batallón, iniciamos una serie de ataques, pero cada vez tuvimos que dar retirada.

Otros dos batallones atacaron sin éxito. Pero aún así pusimos en práctica la orden de tomar el Reichstag.

En el cuarto intento, como a las 6 PM del 30 de abril, nuestro batallón embistió el edificio y comenzó combate mano a mano contra los soldados de la SS. El combate duró horas.

Para la medianoche, la batalla terminaba. Las tropas de Hitler se habían retirado a salas subterráneas. Atacamos varias veces, dando retiradas.

Luego de un corto descanso organizamos una defensa total. De repente, dos camaradas del regimiento de reconocimiento (el sargento Yegorov y el sub-sargento Kantaria) aparecieron con una bandera de Victoria.

El Coronel del Regimiento, Zinchenko, me presentó estos dos camaradas, diciendo que tenían el honor de izar la bandera soviética sobre el Reichstag.

Entonces, el coronel les dio la orden y los sargentos saludaron y desaparecieron en la oscuridad. Dentro del edificio no se veía nada, y no tenían linternas. Minutos después retornaron. Ordené al camarada Berest a tomar una escuadra de metralletas para escoltar los sargentos.

El agonizante suspenso duró por unos pocos minutos, pero parecía ser horas. De repente, escuchamos el estallido de una granada y disparos de metralletas.

Todo el batallón se alistó para atacar en la parte arriba, pero entonces las cosas se calmaron. En media hora, Yegorov y Kantaria retornaron sonrientes, junto con toda la escuadra de metralleta, todos a salvo.

El camarada Berest dijo que usaron sus cinturones para atar la bandera a una estatua de caballos de bronce en el tope del edificio, para que la bandera soviética pudiese ondear por mucho tiempo. Y así se la vio en la mañana".( Stepan Neustroyev Capitán de la 150 división de fusileros, Tercer Ejército de Choque )

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

 Y aunque los rusos habían colocado su bandera el primero de mayo, la guarnición nazi se rindió recién el día dos por la tarde, después de una ruda y prolongada resistencia a granada, metralleta, y cuchillo que llegó a un grado de brutalidad pocas veces vista.

Sin embargo este sacrificio tan sangriento como doloroso, se pudo haber evitado si las tropas alemanas hubieran sabido que su Fuhrer, "el incomparable e infalible líder" les había mentido una vez mas, suicidándose miserablemente el 30 de abril en vez de "luchar hasta el último aliento contra el Bolchevismo" como lo habían hecho los miles de niños de 12 a 16 años que envió a una batalla que los mismos nazis sabían que estaba perdida.

La liberación de París y la llegada del ejército rojo a Berlín

A partir del día 4 de mayo, las ruinas, las mujeres violadas, los habitantes quemados y bombardeados, los niños masacrados o mutilados, y en general, todo el ensangrentado cadáver de Berlín, estaba por fin en poder del ejército rojo.

Cicadáceas NO compartieron el mundo con los dinosaurios | VCN

... Los dinosaurios desaparecieron hace 65 millones de años en la gran extinción del cretácico, pero pasaron 55 millones de años desde ...


Célula viva actúa como láser verde | VCN

 ... La proteína fluorescente verde (GFP) hace exactamente lo que su nombre implica: cuando está excitada por la luz del extremo azul del ...


Selena Gomez padece lupus | VCN

 ... La cantante fue diagnosticada de esta enfermedad autoinmune hace cerca de un año y le ha provocado diversos síntomas que quiere paliar.

Fuentes :-BERLIN, Antony Beevor, Memoria Crítica 2002.