La leyenda del esposo de la bruja

La leyenda del esposo de la brujaEsta leyenda se origino en el México antiguo, donde las brujas, los duendes o el demonio, eran muy temidos.

Pues bien, se dice que en esa época, existió una hermosa mujer, con unos hermosos ojos, pero aunque era muy bella, a los jóvenes les infundía un cierto temor, por lo que no se le acercaban, y es que de esa hermosa joven, se decían muchas cosas feas y siempre le daban la vuelta cada que la veían.

A la joven eso no le importaba, ya que en su pensamiento decía “Si yo quisiera, cualquiera de estos hombres se enamorarían de mí y los tendría a pies.

Pero llego un día en que la bella joven conoció a un joven, del cual al momento se enamoro, y como ella siempre decía “ese apuesto joven, será para mí”.

Y muy pronto la joven y bella mujer de los ojos bonitos, se caso con el apuesto hombre, aunque la madre del joven no estuvo de acuerdo y mucho menos feliz de que su hijo se casara con esa muchacha, de la que se hablaba demasiado en el pueblo.

Después del matrimonio, los jóvenes esposos se fueron a vivir a la casa del muchacho, ya que esa era la costumbre y la joven no tuvo otro remedio que vivir en casa de su suegra y aceptar las costumbres de su nueva familia, las cuales para ella le resultaba muy difícil aceptar, sobre todo por la comida, ya que a ella no le gustaba lo que la familia de su esposo preparaba.

Al paso de los días, la bella joven empezó a pedir a su esposo la dejara ir con su madre a visitarla, y comer con ella, ya que los guisos de su madre eran muy suculentas y ella las extrañaba mucho.

El joven esposo, le decía a ella, que eso estaba fuera de sus costumbres, pero que lo iba a pensar. Al paso de los días, la joven seguía insistiendo para que la dejar ir con su madre unos días tan solo y fue tanta su insistencia que al fin el joven la dejo ir.

Antes de salir la joven, le dijo, –Mira mujer, como te dije antes, está fuera de nuestras costumbres el que vayas a casa de tu madre en tan poco tiempo de casados, pero como te amo mucho, te daré el permiso para que estés con mu madre unos días, y que puedas comer todos los manjares que tu madre sabe hacer. Pero te acompañara uno de los sirvientes para que te cuide y le enseñen que comida te gusta.

La bella mujer se puso feliz, al pensar que pronto iba a saborear la comida tan especia que su madre preparaba, así que lo beso y se despidió de él, en compañía del sirviente.

La bella joven al llegar a la casa de su madre, entro corriendo a la cocina, pidiendo comida, ya que según ella se moría de hambre. Su madre le dijo que había comida de la que a ella tanto le gustaba y que se podía servir, pero que al sirviente le daría otra cosa, ya que lo que a ella le gustaba, seguro al pobre hombre no.

El pobre sirviente, por más que se esforzó para ver que comía su ama, no pudo saberlo, ya que mientras su ama devoraba su alimento en el comedor a él lo mandaron a la cocina para que comiera. Sin embargo el hombre al probar su comida no noto nada raro en el sabor y lo poco que vio de su ama, en la forma en que comía de su plato, era como si tuviera mucho de no haber probado alimento y le pareció raro que no le dieran de lo mismo.

Al llegar la noche, la madre de la joven, le dijo al sirviente que fuera con ella para decirle donde iba a dormir, le dio una manta y le indicó que se acostara junto a la puerta de la casa. El pobre hombre no podía conciliar el sueño, ya que desde que llego a esa casa, tanto la madre como la hija, se comportaban de un modo raro y le infundían cierto temor y eso no le permitía dormir.

Ya entrada la noche, haciéndose el dormido, vio como la madre e hija, entraban a la cocina sin hacer ruido y cerraron la puerta con llave. Pero como el sirviente estaba nervioso y curioso y por orden de su amo que le dijo que siguiera y viera todo lo que hacía su mujer, se asomo por la mirilla de cerrojo y pudo ver algo que le dejo más espantado de lo que ya estaba.

Ahí comprobó lo que la gente decía de su ama, que era una bruja, pues al estar espiando, vio como las dos mujeres se sacaban los ojos, y al quitarse los zapatos en lugar de pies parecían espolones y ellas tomaron cada una, una escoba doblada y salieron volando por la ventana, pero antes de iniciar su vuelo, los ojos que se habían quitado los pusieron bajo unos carbones bajo su estufa, donde ellas cocinaban.

El pobre hombre quedo tieso de miedo, pero pensando que hacer antes de que ellas volvieran. Sin pensarlo más como puedo abrió la puerta de la cocina y tomo un par de ojos y los quemo, no sabía de quien era, pero al otro día lo sabría. Terminando de ver como los ojos se quemaban, vio por la ventana que las brujas regresaban, rápidamente cerró la puerta y se vivió acostar, haciéndose el dormido.

Cuando las brujas entraron a la cocina, buscaron sus ojos, sin poder encontrarlos, hasta que al fin encontraron tan solo un par de ellos, los cuales para desgracia de la joven bruja, eran de su madre.

¿Qué hare sin ojos, que diré a mi esposo?, su madre le dijo, –te daré mis ojos, pero los ojos de la bruja madre, no quisieron entrar en sus huecos y la joven se desespero.

Ya se dijo la madre de esta, te llevare con un curandero brujo y le pediré que te ponga mis ojos.

-No madre, tus ojos son diferentes a los míos y él se dará cuenta inmediatamente, oh, que hare?

Entonces la bruja mayor le dice a su hija, no te desesperes, te vendare toda la cabeza y los ojos y diremos a tu esposo que tienes un fuerte dolor de cabeza.

Así lo hicieron ya que la joven bruja, se quedo en casa de su madre y el sirviente regreso con su amo, diciéndole que su esposa se había puesto enferma y no regreso con él, el sirviente no dijo nada de lo que había visto y hecho en casa de su suegra.

Pasando unos días, el esposo fue a recoger a su mujer, al llegar a la casa de su suegra, encontró a su esposa acostada en la cama con la cabeza y los ojos vendados, al momento le pregunta.

–Pero mujer, todavía no te alivias, pues que te ha pasado, porque continuas con la cabeza y tus ojos venados.

La mujer temerosa le dice que desde que llego con su madre cayó enferma, y no a podido estar bien y cada día se siente más débil.

Cuando el esposo quiso acercarse para besarla y abrazarla, ella al momento lo rechazó, diciendo que tal tenía algo contagioso.

El joven enojado, le quita los vendajes de la cara y la bruja por más que intento taparse la cara con las manos el joven se lo impidió, dándose cuenta que no tenía ya sus hermosos ojos.

El joven exclamó – ¡pero que esto, yo nunca creí lo que decían de ti, pero la realidad es que estoy casado con una bruja y tu me embrujaste para que me casara contigo y esto que estoy viendo lo confirma. Sin más el hombre saco con fuerza de la cama a su mujer y la llevo ante las autoridades, diciéndoles.

¡Traigo a esta mujer que es mi esposa y con engaños y brujería me atrapo, pero me he enterado que es una bruja, véanla como esta, y no quiero que siga haciendo daño a nadie, en especial a los niños.

Al estar ante las autoridades, la bruja por medio de tormento, confesó que había embrujado a su esposo para que se casara con ella, y que ella y su madre salían por las noches para robarles chuparles la sangre a los niños y que la juntaban en una olla para después beberla y saborearla.

La orden de las autoridades fue que el esposo de la bruja la quemara viva y sin ningún miramiento el hombre lo hizo sin ningún reparo, ya que con eso el joven se sintió libre y descanso tranquilo al dejar fuera de su vida y al pueblo de una bruja que hacía daño a los niños.

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