Ninjas, origen e historia

Ninjas, origen e historia
Ninjas, origen e historia de una cultura reconocible por su vestimenta.

En la cultura popular y las películas de ficción, los ninja son fácilmente reconocibles por su vestimenta e identificados, por desgracia, como criminales y asesinos silenciosos que arrojan shuriken mientras realizan acrobacias increíbles. Nada más lejos de la realidad.

En cuanto al Ninja y a sus hazañas “sobrehumanas” cabe decir que aprovechaban el desconocimiento de aquella época e incluso lo fomentaban para su propio beneficio, pues les interesaba tener ese “halo” mágico que les hiciera ser más temibles o poderosos.

Respecto a asesinos despiadados, quizás por esa forma que tenían poco ortodoxa de actuar, unido a la visión que da el cine de ellos, les ha dado esta imagen de guerreros sin escrúpulos.

El ninjutsu en realidad definía la forma de vida de unos hombres que no estaban atados a las normas tan estrictas que tenían en el Japón feudal otras clases sociales, como la casta guerrera de los samurái.

La vestimenta a la que se recurre habitualmente, siempre vestidos completamente de negro no es del todo cierta.

No es de extrañar que durante incursiones nocturnas, la vestimenta ideal fuera de colores oscuros.

Pero también es cierto que para pasar desapercibidos usarían disfraces como mercader, sacerdote, músico, monje,… de forma que no llamasen la atención y pudieran moverse libremente sin levantar sospechas en territorio enemigo.

En la historia de Japón, los ninjas (忍者) eran un grupo de guerreros entrenados especialmente en formas no ortodoxas de hacer la guerra, con el afán de desestabilizar al ejército enemigo, obtener información vital de la posición de sus tropas o lograr una ventaja importante que pudiera ser decisiva en el campo de batalla.


Existen muchas teorías acerca de la historia de los ninja.

Algunas tienen su fundamento en inmigrantes procedentes de China que huían de la política de su país, o del Sudeste asiático. Siendo estos, ascetas que practicaban la medicina, monjes budistas, montañeros errantes, etc.

La fusión de las artes y filosofía de monjes procedentes de china con ciertas técnicas de combate y supervivencia creadas como resultado del intercambio de conocimientos entre importantes corrientes guerreras de la época fueron posteriormente transformándose en una filosofía propia así como un código de conducta llamado ninpo.

Aunque no fue sino hasta el siglo VI en que estas técnicas fueron introducidas a Japón y no es hasta el siglo XV cuando se pueden identificar plenamente sus actividades y características tal y como se conocen hoy en día.

Al igual que los samurai, tuvieron su momento cumbre durante el período Sengoku de la historia de Japón (1467-1568), una etapa de gran inestabilidad y conflictos bélicos por la lucha del poder interna del país, que terminaría al establecerse el shogunato Tokugawa, época donde tendrían sus últimas apariciones.

En el año 1192 Minamoto no Yoritomo se autoproclamó shogun (将軍, 'shogun'), título que hasta entonces había sido temporal, con lo que se estableció un gobierno militar que duraría cerca de 700 años.

El establecimiento del shogunato marcó el inicio de la «época dorada del ninjutsu», la cual duraría por los siguientes cuatro siglos.

Durante este periodo surgieron numerosas escuelas ninjas concentradas principalmente en las provincias de Iga y Koga.

Una época decisiva en el desarrollo de los ninjas fue durante la Guerra de Onin de 1466 - 1467, la cual trajo como consecuencia una etapa de gran inestabilidad llamada período Sengoku o «periodo de los Estados en guerra» (1467-1568).

Fue en esta época que los poderosos terratenientes locales tomaron para sí mismos el nombre de daimyo (大名, grandes apellido) y en la continua lucha de poder recurrieron al uso de ninjas para utilizarlos en diversas tareas como kancho (espías), teisatsu (exploradores), kisho (atacantes por sorpresa) o koran (agitadores) en provincias enemigas.

Después del ascenso al poder de Ieyasu una vez ganada la Batalla de Sekigahara, estableció el shogunato Tokugawa, que perduraría más de 250 años.

Durante este periodo la actividad tanto de los ninja como de los samurái decreció considerablemente, por lo que en este periodo las artes marciales sufrieron un gran declive, aunque fue en este periodo en que el mito del ninja comenzó a crecer y se mezcló con distintas leyendas.

En el siglo XVI empieza su declive.

Con el nombramiento como shogun en 1603 de Oda Nobunaga, los ninjas fueron perseguidos y masacrados en un intento de detener su creciente influencia y poder.

Aunque esto provocó que algunos clanes ninja se extendiesen por todo Japón al tener que huir de Iga.

Ya en el siglo XVII se utilizaron por última vez de forma masiva en la revuelta cristiana de Kyushu en 1637.

El ninjutsu se siguió enseñando de generación en generación hasta nuestros días, pues estos ryuha (tradiciones marciales antiguas) se solían enseñar de padres a hijos, aunque también se daba el caso de que fuera de maestro a alumno sin que tuvieran ninguna relación familiar.

A día de hoy existen en Japón varias escuelas de ninjutsu.

Algunas de ellas se siguen manteniendo en secreto o solamente a alumnado japonés, sin embargo otras de ellas han abierto sus puertas a alumnos de otros países.

La internacionalización del Ninjutsu viene principalmente de manos de Masaaki Hatsumi, heredero de nueve tradiciones marciales antiguas del Japón, entre ellas tres de origen ninja.


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